{"id":193,"date":"2015-09-16T15:09:31","date_gmt":"2015-09-16T15:09:31","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=193"},"modified":"2016-08-10T16:08:36","modified_gmt":"2016-08-10T16:08:36","slug":"nos-han-dado-la-tierra-ci-hanno-dato-la-terra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=193","title":{"rendered":"Nos han dado la tierra \/ Ci hanno dato la terra"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"column-half first\">Despu\u00e9s de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de \u00e1rbol, ni una semilla de \u00e1rbol, ni una ra\u00edz de nada, se oye el ladrar de los perros.<br \/>\nUno ha cre\u00eddo a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habr\u00eda despu\u00e9s; que no se podr\u00eda encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero s\u00ed, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.<br \/>\nPero el pueblo est\u00e1 todav\u00eda muy all\u00e1. Es el viento el que lo acerca.<br \/>\nHemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo as\u00ed como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde est\u00e1 colgado el sol y dice:<br \/>\n-Son como las cuatro de la tarde.<br \/>\nEse alguien es Melit\u00f3n. Junto con \u00e9l, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante, otros dos atr\u00e1s. Miro m\u00e1s atr\u00e1s y no veo a nadie. Entonces me digo: &#8220;Somos cuatro&#8221;. Hace rato, como a eso de las once, \u00e9ramos veintitantos, pero pu\u00f1ito a pu\u00f1ito se han ido desperdigando hasta quedar nada m\u00e1s que este nudo que somos nosotros.<br \/>\nFaustino dice:<br \/>\n-Puede que llueva.<br \/>\nTodos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y pensamos: &#8220;Puede que s\u00ed&#8221;.<br \/>\nNo decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicar\u00eda muy a gusto en otra parte, pero aqu\u00ed cuesta trabajo. Uno platica aqu\u00ed y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello.<br \/>\nAqu\u00ed as\u00ed son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.<br \/>\nCae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo m\u00e1s. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corri\u00e9ndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empuj\u00e1ndola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota ca\u00edda por equivocaci\u00f3n se la come la tierra y la desaparece en su sed.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n diablos har\u00eda este llano tan grande? \u00bfPara qu\u00e9 sirve, eh?<br \/>\nHemos vuelto a caminar. Nos hab\u00edamos detenido para ver llover. No llovi\u00f3. Ahora volvemos a caminar. Y a m\u00ed se me ocurre que hemos caminado m\u00e1s de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quiz\u00e1 se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo s\u00e9 que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el Llano, lo que se llama llover.<br \/>\nNo, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni p\u00e1jaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.<br \/>\nY por aqu\u00ed vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes and\u00e1bamos a caballo y tra\u00edamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina.<br \/>\nYo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por ac\u00e1 resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, vi\u00e9ndolo a toda hora con &#8220;la 30&#8221; amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubi\u00e9ramos probado el agua verde del r\u00edo, y paseado nuestros est\u00f3magos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubi\u00e9ramos hecho de tener todos aquellos caballos que ten\u00edamos. Pero tambi\u00e9n nos quitaron los caballos junto con la carabina.<br \/>\nVuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tama\u00f1a tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. S\u00f3lo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aqu\u00ed, \u00bfqu\u00e9 haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tapetate para que la sembr\u00e1ramos.<br \/>\nNos dijeron:<br \/>\n-Del pueblo para ac\u00e1 es de ustedes.<br \/>\nNosotros preguntamos:<br \/>\n-\u00bfEl Llano?<br \/>\n&#8211; S\u00ed, el Llano. Todo el Llano Grande.<br \/>\nNosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo quer\u00edamos. Que quer\u00edamos lo que estaba junto al r\u00edo. Del r\u00edo para all\u00e1, por las vegas, donde est\u00e1n esos \u00e1rboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No este duro pellejo de vaca que se llama Llano.<br \/>\nPero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no ven\u00eda a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:<br \/>\n-No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.<br \/>\n-Es que el Llano, se\u00f1or delegado&#8230;<br \/>\n-Son miles y miles de yuntas.<br \/>\n-Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.<br \/>\n-\u00bfY el temporal? Nadie les dijo que se les iba a dotar con tierras de riego. En cuanto all\u00ed llueva, se levantar\u00e1 el ma\u00edz como si lo estiraran.<br \/>\n&#8211; Pero, se\u00f1or delegado, la tierra est\u00e1 deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habr\u00eda que hacer agujeros con el azad\u00f3n para sembrar la semilla y ni aun as\u00ed es positivo que nazca nada; ni ma\u00edz ni nada nacer\u00e1.<br \/>\n&#8211; Eso manifi\u00e9stenlo por escrito. Y ahora v\u00e1yanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.<br \/>\n&#8211; Esp\u00e9renos usted, se\u00f1or delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano&#8230; No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho&#8230; Esp\u00e9renos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde \u00edbamos&#8230;<br \/>\nPero \u00e9l no nos quiso o\u00edr.<br \/>\nAs\u00ed nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo reto\u00f1a y se levanta. Pero nada se levantar\u00e1 de aqu\u00ed. Ni zopilotes. Uno los ve all\u00e1 cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera; tratando de salir lo m\u00e1s pronto posible de este blanco terregal endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.<br \/>\nMelit\u00f3n dice:<br \/>\n-Esta es la tierra que nos han dado.<br \/>\nFaustino dice:<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9?<br \/>\nYo no digo nada. Yo pienso: &#8220;Melit\u00f3n no tiene la cabeza en su lugar. Ha de ser el calor el que lo hace hablar as\u00ed. El calor, que le ha traspasado el sombrero y le ha calentado la cabeza. Y si no, \u00bfpor qu\u00e9 dice lo que dice? \u00bfCu\u00e1l tierra nos han dado, Melit\u00f3n? Aqu\u00ed no hay ni la tantita que necesitar\u00eda el viento para jugar a los remolinos.&#8221;<br \/>\nMelit\u00f3n vuelve a decir:<br \/>\n-Servir\u00e1 de algo. Servir\u00e1 aunque sea para correr yeguas.<br \/>\n-\u00bfCu\u00e1les yeguas? -le pregunta Esteban.<br \/>\nYo no me hab\u00eda fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en \u00e9l. Lleva puesto un gab\u00e1n que le llega al ombligo, y debajo del gab\u00e1n saca la cabeza algo as\u00ed como una gallina.<br \/>\nS\u00ed, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gab\u00e1n. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:<br \/>\n-Oye, Teban, \u00bfde d\u00f3nde pepenaste esa gallina?<br \/>\n-Es la m\u00eda- dice \u00e9l.<br \/>\n-No la tra\u00edas antes. \u00bfD\u00f3nde la mercaste, eh?<br \/>\n-No la merqu\u00e9, es la gallina de mi corral.<br \/>\n-Entonces te la trajiste de bastimento, \u00bfno?<br \/>\n-No, la traigo para cuidarla. Mi casa se qued\u00f3 sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.<br \/>\n-All\u00ed escondida se te va a ahogar. Mejor s\u00e1cala al aire.<br \/>\n\u00c9l se la acomoda debajo del brazo y le sopla el aire caliente de su boca. Luego dice:<br \/>\n-Estamos llegando al derrumbadero.<br \/>\nYo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la barranca y \u00e9l va mero adelante. Se ve que ha agarrado a la gallina por las patas y la zangolotea a cada rato, para no golpearle la cabeza contra las piedras.<br \/>\nConforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que bajara por all\u00ed; pero nos gusta llenarnos de polvo. Nos gusta. Despu\u00e9s de venir durante once horas pisando la dureza del Llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe a tierra.<br \/>\nPor encima del r\u00edo, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso tambi\u00e9n es lo que nos gusta.<br \/>\nAhora los ladridos de los perros se oyen aqu\u00ed, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.<br \/>\nEsteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercamos a las primeras casas. Le desata las patas para desentumecerla, y luego \u00e9l y su gallina desaparecen detr\u00e1s de unos tepemezquites.<br \/>\n-\u00a1Por aqu\u00ed arriendo yo! -nos dice Esteban.<br \/>\nNosotros seguimos adelante, m\u00e1s adentro del pueblo.<br \/>\nLa tierra que nos han dado est\u00e1 all\u00e1 arriba.<\/div>\n<div class=\"column-half second\">Dopo aver camminato per tante ore senza neanche incontrare un&#8217;ombra d&#8217;albero, n\u00e9 un seme d&#8217;albero, n\u00e9 una radice di nulla, si sente il latrare dei cani.<br \/>\nNel mezzo di questo sentiero senza ciglio, qualcuno ha talvolta creduto che non ci fosse niente dopo; che non si potesse trovare nulla dall&#8217;altro lato, alla fine di questa pianura spaccata da crepe e da ruscelli asciutti. Invece s\u00ec, c&#8217;\u00e9 qualcosa. C&#8217;\u00e9 un paese. Si sentono latrare i cani e si sente nell&#8217;aria l&#8217;odore del fumo, e si assapora questo odore di gente come se fosse una speranza.<br \/>\nMa il paese si trova molto pi\u00f9 in l\u00e0. E&#8217; il vento ad avvicinarlo.<br \/>\nStiamo camminando dall&#8217;alba. Adesso sono circa le quattro del pomeriggio. Qualcuno d\u00e0 uno sguardo al cielo, alza gli occhi fin l\u00e0 dove \u00e8 appeso il sole e dice:<br \/>\n&#8211; Sono circa le quattro del pomeriggio.<br \/>\nQuesto qualcuno \u00e8 Melit\u00f2n. Insieme con lui, ci siamo Faustino, Esteban e io. Siamo in quattro. Io li conto: due davanti, altri due dietro. Guardo pi\u00f9 indietro e non vedo nessuno. Quindi mi dico: &#8220;Siamo quattro.&#8221; Poco fa, verso le undici, eravamo pi\u00f9 di venti, per\u00f2 a piccoli gruppi si sono andati disperdendo finch\u00e9 non \u00e8 rimasto che questo nodo che siamo noi.<br \/>\nFaustino dice:<br \/>\n&#8211; Pu\u00f2 darsi che piova.<br \/>\nTutti alziamo la faccia e guardiamo una nuvola nera e pesante che passa sopra le nostre teste. E pensiamo: &#8220;S\u00ec, pu\u00f2 darsi.&#8221;<br \/>\n<span style=\"line-height: 1.6471;\">Non diciamo quello che pensiamo. Da tempo ci \u00e8 passata la voglia di parlare. Ci \u00e8 passata con il caldo. Uno parlerebbe con gran piacere \u00a0da qualche altra parte, ma qui costa fatica. Qui se uno parla, le parole gli si riscaldano nella bocca con il calore di fuori, e si seccano \u00a0sulla lingua fino a diventare un rantolo.<br \/>\nCos\u00ec stanno le cose qui. Per questo a nessuno viene voglia di parlare.<br \/>\nCade una goccia d&#8217;acqua, grande, grossa, e \u00a0fa un buco \u00a0nella terra e lascia una massa molliccia come quella di uno sputo. Cade sola. Noi speriamo che ne cadano altre. Non piove. Ora se si guarda il cielo si vede la nuvola carica d&#8217;acqua che corre lontano, velocemente. Il vento che arriva dal paese le si avvicina spingendola contro le ombre azzurre delle colline. E la goccia caduta per sbaglio se la mangia la terra e la fa sparire nella sua sete.<br \/>\nChi diavolo direbbe che questa pianura \u00e8 cos\u00ec grande? A cosa serve, eh?<br \/>\nAbbiamo ripreso a camminare. Ci eravamo fermati per veder piovere. Non ha piovuto.\u00a0<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Ora riprendiamo a camminare. E a me pare che abbiamo camminato pi\u00f9 di quanto abbiamo percorso. Mi\u00a0pare cos\u00ec. Se avesse piovuto, forse mi sarebbero venute in mente altre cose. Malgrado tutto<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">, io so che da quando ero ragazzo, non ho mai visto piovere sulla Pianura, \u00a0quello che si chiama piovere.<br \/>\nNo, la Pianura non \u00e8 cosa che serva. Non ci sono n\u00e9 conigli n\u00e9 uccelli. Non c&#8217;\u00e9 nulla. A parte alcune acacie\u00a0secche e qualche macchia di <em>zacate\u00a0<\/em>con le foglie accartocciate;<em>\u00a0<\/em>a parte questo, non c&#8217;\u00e8 nulla.<br \/>\nE qui noi camminiamo. I quattro a piedi. Prima andavamo a cavallo e portavamo una carabina in spalla. Ora non portiamo neanche la carabina.<br \/>\nIo ho sempre pensato che hanno fatto bene a toglierci la carabina. Da queste parti \u00e8 pericoloso andare in giro armati. Uno, se lo vedono \u00a0in giro tutto il giorno con &#8220;la 30&#8221; legata alla cintura,\u00a0lo ammazzano senza avvisare. Ma i cavalli sono un&#8217;altra cosa. Se fossimo venuti a cavallo avremmo gi\u00e0 provato l&#8217;acqua verde del fiume, e portato a passeggio i nostri stomaci per le vie del paese a digerire il cibo. L&#8217;avremmo gi\u00e0 fatto se avessimo avuto tutti quei cavalli che avevamo. Ma ci hanno tolto anche i cavalli insieme con la carabina.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Mi volto da tutti i lati e guardo la Pianura. Tanta terra e cos\u00ec grande per niente. Gli occhi scivolano non trovando qualcosa che li trattenga. Solo alcune lucertole sporgono la testa fuori dai loro buchi, e poi quando sentono il calore del sole corrono a nascondersi all&#8217;ombra di una pietra. Ma noi, quando dovremo lavorare qui, che faremo per rinfrescarci dal sole, eh? Perch\u00e9 a noi ci hanno dato questa crosta di terra secca da seminare.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Ci hanno detto:<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">&#8211; Dal paese a qui \u00e8 vostra.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Noi abbiamo domandato:<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">&#8211; La Pianura?<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">&#8211; S\u00ec, la Pianura. Tutta la Grande Pianura.<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Noi ci siamo esposti e abbiamo detto che la Pianura non la volevamo. Che volevamo la terra vicino al fiume. Dal fiume in l\u00e0, nelle zone fertili, dove si ci sono gli alberi chiamati \u00a0<em>casuarinas\u00a0<\/em> e le\u00a0<em>paraneras<\/em> e la terra buona. Non questa dura pelle di vacca che si chiama Pianura.<br \/>\nMa non ci hanno permesso di dire le nostre cose. Il delegato non veniva a conversare con noi. Ci ha messo le carte in mano e ci ha detto:<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">&#8211; Non abbiate paura di avere tanto terreno per voi soli.<br \/>\n&#8211; E&#8217; che la Pianura, signor delegato &#8230;<br \/>\n&#8211; Sono migliaia e migliaia di <em>yuntas.<\/em><br \/>\n&#8211; Per\u00f2 non c&#8217;\u00e8 acqua. Non c&#8217;\u00e8 acqua nemmeno per u<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">n sorso.<br \/>\n&#8211; E il temporale? Nessuno vi ha detto che vi avrebbero dato terre irrigate. Non appena l\u00ec comincia a piovere, il mais crescer\u00e0 come se lo stessero allungando.<br \/>\n&#8211; Ma, signor delegato, la terra \u00e8 secca, dura. Non crediamo che l&#8217;aratro riesca a conficcarsi in questa cava di pietra che \u00e8 la terra della Pianura. Si dovrebbero fare buchi con la zappa per seminare e anche cos\u00ec \u00e8 sicuro che non nascer\u00e0 niente; non nascer\u00e0 n\u00e9 mais n\u00e9 niente.<br \/>\n&#8211; Questo mettetelo per iscritto. E ora andatevene. E&#8217; il latifondo che dovete attaccare, non il Governo che vi d\u00e0 la terra.<br \/>\n-Aspetti, signor delegato. Noi non abbiamo detto niente contro il Centro. E&#8217; con la Pianura che ce l&#8217;abbiamo &#8230; Non si pu\u00f2 fare ci\u00f2 che non si pu\u00f2 fare. \u00a0Questo abbiamo detto &#8230; Aspetti che glielo spieghiamo. Guardi, ricominciamo daccapo &#8230;<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Ma lui non ci ha voluto ascoltare.<br \/>\nCos\u00ec ci hanno dato questa terra. E vogliono che seminiamo qualcosa in questo\u00a0<em>comal <\/em>bollente, per vedere se qualcosa germoglia e cresce. Ma nulla crescer\u00e0 qui. Nemmeno gli\u00a0<em>zopilotes.\u00a0<\/em>Ogni tanto li si vede lass\u00f9, molto in alto, volare veloci; e cercare di uscire il pi\u00f9 presto possibile da questo bianco terreno indurito, dove nulla si muove e dove si cammina come rinculando.<br \/>\nMelit\u00f2n \u00a0dice:<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">&#8211; Questa \u00e8 la terra che ci \u00a0hanno dato.<br \/>\nFaustino dice:<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">&#8211; Che?<br \/>\nIo non dico nulla. Io penso: &#8220;Melit\u00f2n non ha la testa a posto. Deve essere il caldo che lo fa parlare cos\u00ec. Il caldo che gli ha trapassato il cappello e gli ha riscaldato la testa. E se no, perch\u00e9 dice ci\u00f2 che dice? Quale terra ci hanno dato, Melit\u00f2n? Qui non c&#8217;\u00e8 neanche quel poco di cui avrebbe bisogno il vento per giocare ai mulinelli.&#8221;<br \/>\n<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\">Melit\u00f2n ritorna a dire:<br \/>\n&#8211; Servir\u00e0 a qualcosa. Servir\u00e0 almeno per far correre le giumente.<br \/>\n&#8211; Quali giumente? &#8211; gli domanda Esteban.<br \/>\nIo non avevo fatto molto caso a Esteban. Ora che parla, gli faccio caso. Ha addosso un giaccone che gli arriva all&#8217;ombelico, e da sotto il giaccone spunta la testa di qualcosa simile a una gallina.<br \/>\nS\u00ec, \u00e8 una gallina rossa quella che Esteban porta sotto il giaccone. Le si vedono gli occhi addormentati e il becco aperto come se sbadigliasse. Io gli chiedo:<br \/>\n&#8211; Senti, Teban, dove hai sgraffignato questa gallina?<br \/>\n&#8211; E&#8217; mia &#8211; dice lui.<br \/>\n&#8211; Non ce l&#8217;avevi prima. Dove l&#8217;hai arraffata. eh?<br \/>\n&#8211; Non l&#8217;ho arraffata, \u00e8 la gallina del mio cortile.<br \/>\n&#8211; Quindi te la sei portata come rifornimento, no?<br \/>\n&#8211; No, la porto per curarla. La mia casa \u00e8 rimasta senza nessuno che le possa dare da mangiare; per questo me la sono portata dietro. Quando vado lontano me la porto sempre.<br \/>\n&#8211; Nascosta l\u00ec finir\u00e0 per soffocare. Meglio metterla all&#8217;aria.<br \/>\nLui se la sistema sotto il braccio e le soffia l&#8217;aria calda della sua bocca. Poi dice:<br \/>\n&#8211; Stiamo per arrivare al burrone.<br \/>\nNon sento pi\u00f9 quello che continua a dire Esteban. Ci siamo messi in fila per scendere lungo il burrone e lui va avanti. Si vede che ha preso la gallina per le zampe e la fa oscillare continuamente, per non farle battere la testa contro le pietre.<br \/>\nMan mano che scendiamo, la terra diventa buona. Da noi si alza la polvere come se si trattasse di un gruppo di muli che sta scendendo; ma a noi piace riempirci di polvere. Ci piace. \u00a0Dopo aver calpestato per undici ore la durezza della Pianura, ci sentiamo \u00a0a nostro agio avvolti in questa cosa che salta su di noi e sa di terra.<br \/>\nSopra il fiume, sopra le verdi chiome delle\u00a0<em>casuarinas<\/em>, volano stormi di\u00a0<em>chachalacas<\/em>\u00a0verdi<em>.<\/em> Anche questo ci piace.<br \/>\nOra i latrati dei cani si sentono qui, vicino a noi, \u00e8 che il vento che arriva dal paese rimbalza nel burrone e lo riempie con tutti i suoi rumori.<br \/>\nQuando ci avviciniamo alle prime case, Esteban ha di nuovo in braccio la sua gallina. Le slega le zampe per fargliele sgranchire, e poi lui e la sua gallina spariscono dietro ad alcuni\u00a0<em>tepemezquites.<br \/>\n&#8211;\u00a0<\/em>Io me ne vado da questa parte! &#8211; ci dice Esteban.<br \/>\nNoi proseguiamo, verso l&#8217;interno del paese.<br \/>\nLa terra che ci hanno dato si trova l\u00e0 in alto.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.6471;\">Traduzione di Laura Ferruta<\/span><span style=\"line-height: 1.6471;\"><\/div><\/span><\/p>\n<p>[print_link]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[print_link] &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[26,27],"class_list":["post-193","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-juan-rulfo","tag-juan-rulfo","tag-rulfo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=193"}],"version-history":[{"count":54,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/193\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":871,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/193\/revisions\/871"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}