{"id":263,"date":"2015-09-28T07:43:30","date_gmt":"2015-09-28T07:43:30","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=263"},"modified":"2016-08-10T16:08:03","modified_gmt":"2016-08-10T16:08:03","slug":"el-guardagujas-il-guardascambi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=263","title":{"rendered":"El guardagujas \/ Il guardascambi"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"column-half first\">El forastero lleg\u00f3 sin aliento a la estaci\u00f3n desierta. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le hab\u00eda fatigado en extremo. Se enjug\u00f3 el rostro con un pa\u00f1uelo, y con la mano en visera mir\u00f3 los rieles que se perd\u00edan en el horizonte. Desalentado y pensativo consult\u00f3 su reloj: la hora justa en que el tren deb\u00eda partir.<br \/>\nAlguien, salido de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde, le dio una palmada muy suave. Al volverse el forastero se hall\u00f3 ante un viejecillo de vago aspecto ferrocarrilero. Llevaba en la mano una linterna roja, pero tan peque\u00f1a, que parec\u00eda de juguete.<br \/>\nMir\u00f3 sonriendo al viajero, que le pregunt\u00f3 con ansiedad:<br \/>\n&#8211; Usted perdone, \u00bfha salido ya el tren?<br \/>\n&#8211; \u00bfLleva usted poco tiempo en este pa\u00eds?<br \/>\n&#8211; Necesito salir inmediatamente. Debo hallarme en T. ma\u00f1ana mismo.<br \/>\n&#8211; Se ve que usted ignora las cosas por completo. Lo que debe hacer ahora mismo es buscar alojamiento en la fonda para viajeros. &#8211; Y se\u00f1al\u00f3 un extra\u00f1o edificio ceniciento que m\u00e1s bien parec\u00eda un presidio.<br \/>\n&#8211; Pero yo no quiero alojarme, sino salir en el tren.<br \/>\n&#8211; Alquile usted un cuarto inmediatamente, si es que lo hay. En caso de que pueda conseguirlo, contr\u00e1telo por mes, le resultar\u00e1 m\u00e1s barato y recibir\u00e1 mejor atenci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; \u00bfEst\u00e1 usted loco? Yo debo llegar a T. ma\u00f1ana mismo.<br \/>\n&#8211; Francamente, deber\u00eda abandonarlo a su suerte. Sin embargo, le dar\u00e9 unos informes.<br \/>\n&#8211; Por favor&#8230;<br \/>\n&#8211; Este pa\u00eds es famoso por sus ferrocarriles, como usted sabe. Hasta ahora no ha sido posible organizarlos debidamente, pero se han hecho grandes cosas en lo que se refiere a la publicaci\u00f3n de itinerarios y a la expedici\u00f3n de boletos. Las gu\u00edas ferroviarias abarcan y enlazan todas las poblaciones de la naci\u00f3n; se expenden boletos hasta para las aldeas m\u00e1s peque\u00f1as y remotas. Falta solamente que los convoyes cumplan las indicaciones contenidas en las gu\u00edas y que pasen efectivamente por las estaciones. Los habitantes del pa\u00eds as\u00ed lo esperan; mientras tanto, aceptan las irregularidades del servicio y su patriotismo les impide cualquier manifestaci\u00f3n de desagrado.<br \/>\n&#8211; Pero, \u00bfhay un tren que pasa por esta ciudad?<br \/>\n&#8211; Afirmarlo equivaldr\u00eda a cometer una inexactitud. Como usted puede darse cuenta, los rieles existen, aunque un tanto averiados. En algunas poblaciones est\u00e1n sencillamente indicados en el suelo mediante dos rayas. Dadas las condiciones actuales, ning\u00fan tren tiene la obligaci\u00f3n de pasar por aqu\u00ed, pero nada impide que eso pueda suceder. Yo he visto pasar muchos trenes en mi vida y conoc\u00ed algunos viajeros que pudieron abordarlos. Si usted espera convenientemente, tal vez yo mismo tenga el honor de ayudarle a subir a un hermoso y confortable vag\u00f3n.<br \/>\n&#8211; \u00bfMe llevar\u00e1 ese tren a T.?<br \/>\n&#8211; \u00bfY por qu\u00e9 se empe\u00f1a usted en que ha de ser precisamente a T.? Deber\u00eda darse por satisfecho si pudiera abordarlo. Una vez en el tren, su vida tomar\u00e1 efectivamente un rumbo. \u00bfQu\u00e9 importa si ese rumbo no es el de T.?<br \/>\n&#8211; Es que yo tengo un boleto en regla para ir a T. L\u00f3gicamente, debo ser conducido a ese lugar, \u00bfno es as\u00ed?<br \/>\n&#8211; Cualquiera dir\u00eda que usted tiene raz\u00f3n. En la fonda para viajeros podr\u00e1 usted hablar con personas que han tomado sus precauciones, adquiriendo grandes cantidades de boletos. Por regla general, las gentes previsoras compran pasajes para todos los puntos del pa\u00eds. Hay quien ha gastado en boletos una verdadera fortuna&#8230;<br \/>\n&#8211; Yo cre\u00ed que para ir a T. me bastaba un boleto. M\u00edrelo usted&#8230;<br \/>\n&#8211; El pr\u00f3ximo tramo de los ferrocarriles nacionales va a ser construido con el dinero de una sola persona que acaba de gastar su inmenso capital en pasajes de ida y vuelta para un trayecto ferroviario, cuyos planos, que incluyen extensos t\u00faneles y puentes, ni siquiera han sido aprobados por los ingenieros de la empresa.<br \/>\n&#8211; Pero el tren que pasa por T., \u00bfya se encuentra en servicio?<br \/>\n-Y no s\u00f3lo \u00e9se. En realidad, hay much\u00edsimos trenes en la naci\u00f3n, y los viajeros pueden utilizarlos con relativa frecuencia, pero tomando en cuenta que no se trata de un servicio formal y definitivo. En otras palabras, al subir a un tren, nadie espera ser conducido al sitio que desea.<br \/>\n&#8211; \u00bfC\u00f3mo es eso?<br \/>\n&#8211; En su af\u00e1n de servir a los ciudadanos, la empresa debe recurrir a ciertas medidas desesperadas. Hace circular trenes por lugares intransitables. Esos convoyes expedicionarios emplean a veces varios a\u00f1os en su trayecto, y la vida de los viajeros sufre algunas transformaciones importantes. Los fallecimientos no son raros en tales casos, pero la empresa, que todo lo ha previsto, a\u00f1ade a esos trenes un vag\u00f3n capilla ardiente y un vag\u00f3n cementerio. Es motivo de orgullo para los conductores depositar el cad\u00e1ver de un viajero lujosamente embalsamado en los andenes de la estaci\u00f3n que prescribe su boleto. En ocasiones, estos trenes forzados recorren trayectos en que falta uno de los rieles. Todo un lado de los vagones se estremece lamentablemente con los golpes que dan las ruedas sobre los durmientes. Los viajeros de primera &#8211; es otra de las previsiones de la empresa &#8211; se colocan del lado en que hay riel. Los de segunda padecen los golpes con resignaci\u00f3n. Pero hay otros tramos en que faltan ambos rieles, all\u00ed los viajeros sufren por igual, hasta que el tren queda totalmente destruido.<br \/>\n&#8211; \u00a1Santo Dios!<br \/>\n&#8211; Mire usted: la aldea de F. surgi\u00f3 a causa de uno de esos accidentes. El tren fue a dar en un terreno impracticable. Lijadas por la arena, las ruedas se gastaron hasta los ejes. Los viajeros pasaron tanto tiempo, que de las obligadas conversaciones triviales surgieron amistades estrechas. Algunas de esas amistades se transformaron pronto en idilios, y el resultado ha sido F., una aldea progresista llena de ni\u00f1os traviesos que juegan con los vestigios enmohecidos del tren.<br \/>\n&#8211; \u00a1Dios m\u00edo, yo no estoy hecho para tales aventuras!<br \/>\n&#8211; Necesita usted ir templando su \u00e1nimo; tal vez llegue usted a convertirse en h\u00e9roe. No crea que faltan ocasiones para que los viajeros demuestren su valor y sus capacidades de sacrificio. Recientemente, doscientos pasajeros an\u00f3nimos escribieron una de las p\u00e1ginas m\u00e1s gloriosas en nuestros anales ferroviarios.<br \/>\nSucede que en un viaje de prueba, el maquinista advirti\u00f3 a tiempo una grave omisi\u00f3n de los constructores de la l\u00ednea. En la ruta faltaba el puente que deb\u00eda salvar un abismo. Pues bien, el maquinista, en vez de poner marcha atr\u00e1s, areng\u00f3 a los pasajeros y obtuvo de ellos el esfuerzo necesario para seguir adelante. Bajo su en\u00e9rgica direcci\u00f3n, el tren fue desarmado pieza por pieza y conducido en hombros al otro lado del abismo, que todav\u00eda reservaba la sorpresa de contener en su fondo un r\u00edo caudaloso. El resultado de la haza\u00f1a fue tan satisfactorio que la empresa renunci\u00f3 definitivamente a la construcci\u00f3n del puente, conform\u00e1ndose con hacer un atractivo descuento en las tarifas de los pasajeros que se atreven a afrontar esa molestia suplementaria.<br \/>\n&#8211; \u00a1Pero yo debo llegar a T. ma\u00f1ana mismo!<br \/>\n&#8211; \u00a1Muy bien! Me gusta que no abandone usted su proyecto. Se ve que es usted un hombre de convicciones. Al\u00f3jese por lo pronto en la fonda y tome el primer tren que pase. Trate de hacerlo cuando menos; mil personas estar\u00e1n para imped\u00edrselo. Al llegar un convoy, los viajeros, irritados por una espera demasiado larga, salen de la fonda en tumulto para invadir ruidosamente la estaci\u00f3n. Muchas veces provocan accidentes con su incre\u00edble falta de cortes\u00eda y de prudencia. En vez de subir ordenadamente se dedican a aplastarse unos a otros; por lo menos, se impiden para siempre el abordaje, y el tren se va dej\u00e1ndolos amotinados en los andenes de la estaci\u00f3n. Los viajeros, agotados y furiosos, maldicen su falta de educaci\u00f3n, y pasan mucho tiempo insult\u00e1ndose y d\u00e1ndose de golpes.<br \/>\n&#8211; \u00bfY la polic\u00eda no interviene?<br \/>\n&#8211; Se ha intentado organizar un cuerpo de polic\u00eda en cada estaci\u00f3n, pero la imprevisible llegada de los trenes hac\u00eda tal servicio in\u00fatil y sumamente costoso. Adem\u00e1s, los miembros de ese cuerpo demostraron muy pronto su venalidad, dedic\u00e1ndose a proteger la salida exclusiva de pasajeros adinerados que les daban a cambio de esa ayuda todo lo que llevaban encima. Se resolvi\u00f3 entonces el establecimiento de un tipo especial de escuelas, donde los futuros viajeros reciben lecciones de urbanidad y un entrenamiento adecuado. All\u00ed se les ense\u00f1a la manera correcta de abordar un convoy, aunque est\u00e9 en movimiento y a gran velocidad. Tambi\u00e9n se les proporciona una especie de armadura para evitar que los dem\u00e1s pasajeros les rompan las costillas.<br \/>\n&#8211; Pero una vez en el tren, \u00a1est\u00e1 uno a cubierto de nuevas contingencias?<br \/>\n&#8211; Relativamente. S\u00f3lo le recomiendo que se fije muy bien en las estaciones. Podr\u00eda darse el caso de que creyera haber llegado a T., y s\u00f3lo fuese una ilusi\u00f3n. Para regular la vida a bordo de los vagones demasiado repletos, la empresa se ve obligada a echar mano de ciertos expedientes. Hay estaciones que son pura apariencia: han sido construidas en plena selva y llevan el nombre de alguna ciudad importante. Pero basta poner un poco de atenci\u00f3n para descubrir el enga\u00f1o. Son como las decoraciones del teatro, y las personas que figuran en ellas est\u00e1n llenas de aserr\u00edn. Esos mu\u00f1ecos revelan f\u00e1cilmente los estragos de la intemperie, pero son a veces una perfecta imagen de la realidad: llevan en el rostro las se\u00f1ales de un cansancio infinito.<br \/>\n&#8211; Por fortuna, T. no se halla muy lejos de aqu\u00ed.<br \/>\n&#8211; Pero carecemos por el momento de trenes directos. Sin embargo, no debe excluirse la posibilidad de que usted llegue ma\u00f1ana mismo, tal como desea. La organizaci\u00f3n de los ferrocarriles, aunque deficiente, no excluye la posibilidad de un viaje sin escalas. Vea usted, hay personas que ni siquiera se han dado cuenta de lo que pasa. Compran un boleto para ir a T. Viene un tren, suben, y al d\u00eda siguiente oyen que el conductor anuncia: &#8220;Hemos llegado a T.&#8221;. Sin tomar precauci\u00f3n alguna, los viajeros descienden y se hallan efectivamente en T.<br \/>\n&#8211; \u00bfPodr\u00eda yo hacer alguna cosa para facilitar ese resultado?<br \/>\n&#8211; Claro que puede usted. Lo que no se sabe es si le servir\u00e1 de algo. Int\u00e9ntelo de todas maneras. Suba usted al tren con la idea fija de que va a llegar a T. No trate a ninguno de los pasajeros. Podr\u00e1n desilusionarlo con sus historias de viaje, y hasta denunciarlo a las autoridades.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 usted diciendo?<br \/>\n&#8211; En virtud del estado actual de las cosas los trenes viajan llenos de esp\u00edas. Estos esp\u00edas, voluntarios en su mayor parte, dedican su vida a fomentar el esp\u00edritu constructivo de la empresa. A veces uno no sabe lo que dice y habla s\u00f3lo por hablar. Pero ellos se dan cuenta en seguida de todos los sentidos que puede tener una frase, por sencilla que sea. Del comentario m\u00e1s inocente saben sacar una opini\u00f3n culpable. Si usted llegara a cometer la menor imprudencia, ser\u00eda aprehendido sin m\u00e1s, pasar\u00eda el resto de su vida en un vag\u00f3n c\u00e1rcel o le obligar\u00edan a descender en una falsa estaci\u00f3n perdida en la selva. Viaje usted lleno de fe, consuma la menor cantidad posible de alimentos y no ponga los pies en el and\u00e9n antes de que vea en T. alguna cara conocida.<br \/>\n&#8211; Pero yo no conozco en T. a ninguna persona.<br \/>\n&#8211; En ese caso redoble usted sus precauciones. Tendr\u00e1, se lo aseguro, muchas tentaciones en el camino. Si mira usted por las ventanillas, est\u00e1 expuesto a caer en la trampa de un espejismo. Las ventanillas est\u00e1n provistas de ingeniosos dispositivos que crean toda clase de ilusiones en el \u00e1nimo de los pasajeros. No hace falta ser d\u00e9bil para caer en ellas. Ciertos aparatos, operados desde la locomotora, hacen creer, por el ruido y los movimientos, que el tren est\u00e1 en marcha. Sin embargo, el tren permanece detenido semanas enteras, mientras los viajeros ven pasar cautivadores paisajes a trav\u00e9s de los cristales.<br \/>\n&#8211; \u00bfY eso qu\u00e9 objeto tiene?<br \/>\n&#8211; Todo esto lo hace la empresa con el sano prop\u00f3sito de disminuir la ansiedad de los viajeros y de anular en todo lo posible las sensaciones de traslado. Se aspira a que un d\u00eda se entreguen plenamente al azar, en manos de una empresa omnipotente, y que ya no les importe saber ad\u00f3nde van ni de d\u00f3nde vienen.<br \/>\n&#8211; Y usted, \u00bfha viajado mucho en los trenes?<br \/>\n&#8211; Yo, se\u00f1or, s\u00f3lo soy guardagujas. A decir verdad, soy un guardagujas jubilado, y s\u00f3lo aparezco aqu\u00ed de vez en cuando para recordar los buenos tiempos. No he viajado nunca, ni tengo ganas de hacerlo. Pero los viajeros me cuentan historias. S\u00e9 que los trenes han creado muchas poblaciones adem\u00e1s de la aldea de F., cuyo origen le he referido. Ocurre a veces que los tripulantes de un tren reciben \u00f3rdenes misteriosas. Invitan a los pasajeros a que desciendan de los vagones, generalmente con el pretexto de que admiren las bellezas de un determinado lugar. Se les habla de grutas, de cataratas o de ruinas c\u00e9lebres: &#8220;Quince minutos para que admiren ustedes la gruta tal o cual, dice amablemente el conductor. Una vez que los viajeros se hallan a cierta distancia, el tren escapa a todo vapor.<br \/>\n&#8211; \u00bfY los viajeros?<br \/>\nVagan desconcertados de un sitio a otro durante alg\u00fan tiempo, pero acaban por congregarse y se establecen en colonia. Estas paradas intempestivas se hacen en lugares adecuados, muy lejos de toda civilizaci\u00f3n y con riquezas naturales suficientes. All\u00ed se abandonan lotes selectos, de gente joven, y sobre todo con mujeres abundantes. \u00bfNo le gustar\u00eda a usted pasar sus \u00faltimos d\u00edas en un pintoresco lugar desconocido, en compa\u00f1\u00eda de una muchachita?<br \/>\nEl viejecillo sonriente hizo un gui\u00f1o y se qued\u00f3 mirando al viajero, lleno de bondad y de picard\u00eda. En ese momento se oy\u00f3 un silbido lejano. El guardagujas dio un brinco, y se puso a hacer se\u00f1ales rid\u00edculas y desordenadas con su linterna.<br \/>\n&#8211; \u00bfEs el tren? -pregunt\u00f3 el forastero.<br \/>\nEl anciano ech\u00f3 a correr por la v\u00eda, desaforadamente. Cuando estuvo a cierta distancia, se volvi\u00f3 para gritar:<br \/>\n&#8211; \u00a1Tiene usted suerte! Ma\u00f1ana llegar\u00e1 a su famosa estaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo dice que se llama?<br \/>\n&#8211; \u00a1X! -contest\u00f3 el viajero.<br \/>\nEn ese momento el viejecillo se disolvi\u00f3 en la clara ma\u00f1ana. Pero el punto rojo de la linterna sigui\u00f3 corriendo y saltando entre los rieles, imprudente, al encuentro del tren.<br \/>\nAl fondo del paisaje, la locomotora se acercaba como un ruidoso advenimiento.<\/div>\n<div class=\"column-half second\">Il forestiero arriv\u00f2 senza fiato alla stazione deserta. La sua grande valigia, che nessuno aveva voluto portare, lo aveva affaticato moltissimo. Si asciug\u00f2 il sudore dal viso con un fazzoletto, e riparandosi gli occhi con la mano guard\u00f2 le rotaie che si perdevano all\u2019orizzonte. Stanco e pensieroso, consult\u00f2 l\u2019orologio: l\u2019ora giusta a cui il treno doveva partire.<br \/>\nQualcuno, uscito chiss\u00e0 da dove, gli diede una leggera manata. Quando si gir\u00f2, il forestiero si trov\u00f2 di fronte un vecchietto di vago aspetto ferroviario. Aveva in mano una lanterna rossa, cos\u00ec piccola da sembrare un giocattolo.<br \/>\nGuard\u00f2 sorridendo il passeggero, che ansiosamente gli chiese:<br \/>\n&#8211; Mi scusi, \u00e8 gi\u00e0 partito il treno?<br \/>\n&#8211; E\u2019 da poco tempo in questo paese?<br \/>\n&#8211; Devo partire immediatamente. Devo trovarmi a T. domani stesso.<br \/>\n&#8211; Si vede che lei ignora totalmente le cose. Ci\u00f2 che deve fare subito \u00e8 trovare alloggio nella locanda per viaggiatori. &#8211; E indic\u00f2 uno strano edificio grigiastro che assomigliava a una prigione.<br \/>\n&#8211; Ma io non voglio trovare alloggio, ma partire col treno.<br \/>\n&#8211; Affitti immediatamente una camera, se c\u2019\u00e8. Se riesce a trovarla, la fissi per un mese, le coster\u00e0 meno e ricever\u00e0 maggiore attenzione.<br \/>\n&#8211; Lei \u00e8 matto? Io devo arrivare a T. domani stesso.<br \/>\n&#8211; Francamente, dovrei\u00a0 abbandonarla al suo destino. Comunque, le dar\u00f2 alcune informazioni.<br \/>\n&#8211; Per favore \u2026<br \/>\n&#8211; Questo paese \u00e8 famoso per le sue ferrovie, come lei sa. Fino ad ora non \u00e8 stato possibile organizzarle come si deve, per\u00f2 si sono fatte grandi cose per quanto riguarda la pubblicazione dei percorsi e la spedizione dei biglietti. Le guide ferroviarie includono e uniscono tutte le citt\u00e0 della nazione; si vendono biglietti persino per i villaggi pi\u00f9 piccoli e remoti. Manca solo che i treni eseguano le indicazioni contenute nelle guide e che passino effettivamente dalle stazioni. Gli abitanti del paese se lo aspettano; nel frattempo accettano le irregolarit\u00e0 del servizio\u00a0 e il loro patriottismo impedisce loro qualunque manifestazione di scontento.<br \/>\n&#8211; Ma c\u2019\u00e8 un treno che passi per questa citt\u00e0?<br \/>\n&#8211; Affermarlo equivarrebbe a commettere un\u2019inesattezza. Come lei pu\u00f2 rendersi conto, le rotaie esistono, anche se un po\u2019 tanto avariate. In alcuni paesi sono semplicemente indicate sul terreno mediante due linee. Date le condizioni attuali, nessun treno ha l\u2019obbligo di passare di qui, per\u00f2 nulla impedisce che ci\u00f2 possa succedere. Io ho visto passare molti treni nella mia vita\u00a0 e ho conosciuto alcuni passeggeri che poterono abbordarli. Se lei attende convenientemente, pu\u00f2 essere che io stesso abbia l\u2019onore di aiutarla a salire su un bello e comodo vagone.<br \/>\n&#8211; Mi porter\u00e0 questo treno a T.?<br \/>\n&#8211; E perch\u00e9 lei insiste che debba essere necessariamente T.? Dovrebbe essere contento se riesce ad abbordarlo. Una volta sul treno, la sua vita prender\u00e0 una direzione. Che importa se questa direzione non \u00e8 quella di T.?<br \/>\n&#8211; E\u2019 che posseggo un biglietto in regola per andare a T. Logicamente devo essere trasportato a questo posto, non \u00e8 cos\u00ec?<br \/>\n&#8211; Chiunque direbbe che lei ha ragione. Alla locanda per viaggiatori lei potr\u00e0 parlare con persone che hanno preso le loro precauzioni\u00a0 comprando grandi quantit\u00e0 di biglietti. Di regola, la gente previdente compra passaggi per tutti i punti del paese. C\u2019\u00e8 chi ha speso in biglietti una vera fortuna\u00a0 \u2026<br \/>\n&#8211; Io credevo che per andare a T. mi bastasse un biglietto. Lo guardi \u2026<br \/>\n&#8211; Il prossimo tratto delle ferrovie nazionali sar\u00e0 costruito con il denaro di una sola persona\u00a0 che ha appena speso il suo immenso capitale in passaggi di andata e ritorno per un tragitto ferroviario\u00a0 i cui piani, che comprendono lunghi tunnel e ponti, non sono stati neppure approvati dagli ingegneri dell\u2019impresa.<br \/>\n&#8211; Ma il treno che passa per T. si trova gi\u00e0 in servizio?<br \/>\n&#8211; E non solo questo. In realt\u00e0 ci sono moltissimi treni nella nazione, e i viaggiatori possono utilizzarli con relativa frequenza, per\u00f2 tenendo conto che non si tratta di un servizio formale e definitivo. In altre parole, quando si sale sul treno nessuno si aspetta di essere portato al luogo che desidera.<br \/>\n&#8211; Come pu\u00f2 essere?<br \/>\n&#8211; Nel suo desiderio di servire i cittadini, l\u2019impresa deve far ricorso a certi misure disperate. Fa circolare treni in luoghi non transitabili. Questi convogli spedizionari talvolta impiegano vari anni nel loro tragitto, e la vita dei viaggiatori subisce alcune importanti trasformazioni. Le morti non sono rare in tali casi, ma l\u2019impresa, che ha previsto tutto, aggiunge a questi treni un vagone cappella ardente e un vagone cimitero.\u00a0E\u2019 motivo di orgoglio per i conduttori\u00a0 depositare il cadavere di un viaggiatore lussuosamente imbalsamato sulle banchine della stazione che il suo biglietto prevede. A volte, questi treni forzati percorrono tragitti su cui manca una delle rotaie. Tutto un lato dei vagoni scuote spiacevolmente per i colpi che le ruote danno ai dormienti. I viaggiatori di prima \u2013 \u00e9 diversa dalle previsioni dell\u2019impresa \u2013 si mettono dal lato in cui c\u2019\u00e8 la rotaia. Quelli di seconda sopportano i colpi con rassegnazione. Ma ci sono altri tratti in cui mancano entrambe le rotaie; l\u00ec i viaggiatori soffrono in maniera uguale, finch\u00e9 il treno non \u00e8 totalmente distrutto.<br \/>\n&#8211; Mio Dio!<br \/>\n&#8211; Guardi: il villaggio di F. si form\u00f2 a causa di uno di questi incidenti. Il treno fin\u00ec in un terreno impraticabile. Rese lisce dalla sabbia, le ruote si consumarono fino all\u2019asse. I viaggiatori passarono tanto tempo insieme che dalle banali conversazioni obbligate nacquero amicizie intime. Alcune di queste amicizie si trasformarono in rapporti amorosi, e il risultato \u00e8 stato F., un villaggio progressista pieno di bambini vivaci che giocano con le vestigia ammuffite del treno.<br \/>\n&#8211; Dio mio, io non son fatto per tali avventure!<br \/>\n&#8211; Lei ha bisogno di calmare il suo animo; forse arriver\u00e0 a convertirsi in un eroe. Non creda che manchino le occasioni ai viaggiatori per dimostrare il proprio coraggio e le proprie capacit\u00e0 di sacrificio. Recentemente duecento passeggeri anonimi hanno scritto una delle pagine pi\u00f9 gloriose dei nostri annuali ferroviari.<br \/>\nE\u2019 successo che in un viaggio di prova, il macchinista si rese conto per tempo di un grave errore dei costruttori della linea. Sul percorso mancava il ponte che doveva superare un abisso. Bene, il macchinista, invece di fare marcia indietro, arring\u00f2 i passeggeri e ottenne da loro lo sforzo necessario per proseguire. Sotto la sua energica direzione, il treno venne smontato pezzo per pezzo e trasportato a spalle sull\u2019altro lato dell\u2019abisso, che riservava ancora la sorpresa di avere sul fondo un fiume pieno d\u2019acqua. Il risultato del bel gesto fu di cos\u00ec grande soddisfazione che l\u2019impresa rinunci\u00f2 definitivamente alla costruzione del ponte, decidendo di fare un interessante sconto sulle tariffe ai passeggeri che osassero affrontare questo fastidio supplementare.<br \/>\n&#8211; Ma io devo arrivare a T. domani stesso!<br \/>\n&#8211; Benissimo! Mi piace che lei non abbandoni il suo progetto. Si vede che lei \u00e8 un uomo di principi. Si sistemi per ora nella locanda e prenda il primo treno che passa. Cerchi almeno di farlo; mille persone saranno l\u00ec per impedirglielo. Quando arriva un convoglio, i viaggiatori, irritati da un\u2019attesa troppo lunga, escono dalla locanda in tumulto e invadono rumorosamente la stazione. Molte volte provocano incidenti con la loro incredibile mancanza di cortesia e di prudenza. Anzich\u00e9 salire ordinatamente si dedicano a schiacciarsi gli uni con gli altri; per lo meno, si impediscono per sempre l\u2019abbordaggio , e il treno se ne va lasciandoli ammutinati sui marciapiedi della stazione. I viaggiatori, sfiniti e furiosi, maledicono la mancanza di educazione, e passano molto tempo insultandosi e spintonandosi.<br \/>\n&#8211; E la polizia non interviene?<br \/>\n&#8211; Si \u00e8 tentato di organizzare un corpo di polizia in ciascuna stazione, ma l\u2019arrivo imprevedibile dei treni rendeva il servizio inutile ed estremamente costoso. Inoltre, i membri di questo corpo hanno subito mostrato la loro venalit\u00e0, dedicandosi a proteggere esclusivamente la salita dei passeggeri facoltosi che gli davano in cambio dell\u2019aiuto tutto quello che avevano addosso. Allora si \u00e8 deciso di fondare uno speciale tipo di scuole, dove i futuri viaggiatori ricevono lezioni di galateo e una formazione adeguata. L\u00ec si insegna il modo corretto di abbordare un convoglio, anche se in movimento ed a grande velocit\u00e0. Gli si fornisce anche una specie di armatura per evitare che gli altri passeggeri gli rompano le costole.<br \/>\n&#8211; Ma, una volta sul treno, si \u00e8 protetti da nuovi rischi?<br \/>\n&#8211; Relativamente. Le raccomando solo di fare molta attenzione nelle stazioni. Potrebbe darsi il caso che lei credesse di essere arrivato a T. e fosse solo un\u2019illusione. Per regolare la vita a bordo dei vagoni troppo pieni, l\u2019impresa si vede obbligata a utilizzare alcuni espedienti. Ci sono stazioni che sono pura apparenza: sono state costruite nel mezzo della foresta e hanno il nome di qualche citt\u00e0 importante. Ma basta fare un po\u2019 di attenzione per scoprire l\u2019inganno. Sono come le decorazioni del teatro, e le persone che vi figurano sono piene di segatura. Questi pupazzi rivelano facilmente i danni causati dalle intemperie, ma talvolta sono un\u2019immagine perfetta della realt\u00e0:\u00a0portano sul volto i segni di una stanchezza infinita.<br \/>\n&#8211; Fortunatamente T. non si trova molto lontano da qui.<br \/>\n&#8211; Ma per il momento ci mancano dei treni diretti. Tuttavia non si deve escludere la possibilit\u00e0 che lei arrivi domani stesso, come lei desidera. L\u2019organizzazione delle ferrovie, anche se difettosa, non esclude la possibilit\u00e0 di un viaggio senza scali. Veda, ci sono persone che non si sono neanche rese conto di ci\u00f2 che succede. Comprano un biglietto per andare a T. Arriva un treno, salgono, e il giorno dopo sentono il conduttore che annuncia: \u201cSiamo arrivati a T.\u201d Senza prendere alcuna precauzione,\u00a0 i passeggeri scendono e si trovano effettivamente a T.<br \/>\n&#8211; Potrei fare qualcosa per facilitare questo risultato?<br \/>\n&#8211; Chiaro che pu\u00f2. Ci\u00f2 che non si sa \u00e8 se le servir\u00e0 a qualcosa. \u00a0In ogni caso provi. Salga sul treno con l\u2019idea precisa che arriver\u00e0 a T. Non stabilisca rapporti con nessun passeggero. Potrebbero disilluderlo con le loro storie di viaggio, e perfino denunciarlo alle autorit\u00e0.<br \/>\n&#8211; Che sta dicendo?<br \/>\n&#8211; In virt\u00f9 dell\u2019attuale stato delle cose i treni viaggiano pieni di spie. Queste spie, volontari per la maggior parte, dedicano la loro vita a far crescere lo spirito costruttivo dell\u2019impresa. A volte uno non sa ci\u00f2 che dice e parla solo per parlare. Ma loro si rendono conto di tutti i significati che pu\u00f2 avere una frase, per semplice che sia. Dal commento pi\u00f9 innocente sono capaci di tirar fuori una opinione colpevole.\u00a0 Se lei arrivasse a commettere la pi\u00f9 piccola imprudenza, sarebbe arrestato senza indugio,\u00a0passerebbe il resto della vita in un vagone carcere, oppure lo obbligherebbero a scendere in una falsa stazione, sperduta nella foresta. Viaggi pieno di fede, consumi la minor quantit\u00e0 possibile di alimenti e non metta piede sul marciapiede prima di aver visto a T. una faccia conosciuta.<br \/>\n&#8211; Ma io non conosco nessuno a T.<br \/>\n&#8211; In tal caso raddoppi le precauzioni. Avr\u00e0 molte tentazioni lungo il cammino, glielo assicuro. Se guarder\u00e0 dai finestrini, potr\u00e0 cadere nella trappola di un miraggio. I finestrini sono provvisti di ingegnosi dispositivi che creano ogni tipo di illusione nell\u2019animo dei passeggeri. Non occorre essere deboli per cadere nelle trappole. Alcuni congegni, operati dalla locomotiva, fanno credere, per mezzo del rumore e dei movimenti, che il treno sia in marcia. Invece il treno rimane fermo intere settimane, mentre i passeggeri\u00a0 vedono passare attraverso i cristalli incantevoli paesaggi.<br \/>\n&#8211; E questo che scopo ha?<br \/>\n&#8211; Tutto questo lo fa l\u2019impresa con il sano proposito di diminuire l\u2019ansiet\u00e0 dei viaggiatori e di annullare per quanto possibile le sensazioni di movimento. Si auspica che un giorno si abbandonino totalmente al caso, nella mani di un\u2019impresa onnipotente, e che non gli importi pi\u00f9 sapere dove vanno n\u00e9 da dove vengono.<br \/>\n&#8211; E lei, ha viaggiato molto sui treni?<br \/>\n&#8211; Io, signore, sono solo un guardascambi. A dire la verit\u00e0, sono un guardascambi in pensione, e compaio qui solo ogni tanto, per ricordare i bei tempi. Non ho mai viaggiato, n\u00e9 ho voglia di farlo. Per\u00f2 i viaggiatori mi contano delle storie. So che i treni hanno creato molti paesi oltre al villaggio di F. , della cui origine le ho raccontato. Capita a volte che il personale di un treno riceva ordini misteriosi. Invitano i passeggeri a scendere dai vagoni, generalmente con il pretesto di ammirare le bellezze di un determinato luogo. Gli si parla di grotte, di cascate o di rovine celebri.\u00a0&#8220;Quindici minuti per ammirare la grotta tale&#8221;, dice amabilmente il capotreno. Una volta che i viaggiatori si trovano a una certa\u00a0 distanza, il treno scappa a tutto vapore.<br \/>\n&#8211; E i viaggiatori?<br \/>\n&#8211; Vagano confusi da un luogo all&#8217;altro per un certo tempo, per\u00f2 finiscono poi per raggrupparsi e si stabiliscono in colonia. Queste fermate inattese si fanno in luoghi adatti, molto lontani da qualunque forma di civilt\u00e0 e con ricchezze naturali sufficienti. L\u00ec si abbandonano lotti selezionati, di gente giovane, e soprattutto con gran quantit\u00e0 di donne. Non le piacerebbe passare i suoi ultimi giorni in un pittoresco luogo sconosciuto, in compagnia di una ragazza?<br \/>\nIl vecchietto sorridente strizz\u00f2 l&#8217;occhio e rimase a guardare il viaggiatore, pieno di bont\u00e0 e di furbizia. In quel momento si ud\u00ec un fischio lontano. Il guardascambi fece un balzo, e si mise a fare segnali ridicoli e disordinati con la lanterna.<br \/>\n&#8211; E&#8217; il treno? &#8211; chiese il forestiero.<br \/>\nL&#8217;anziano cominci\u00f2 a correre lungo i binari, disordinatamente.\u00a0Quando fu a una certa distanza, si gir\u00f2 per gridare:<br \/>\n&#8211; Lei \u00e9 fortunato! Domani arriver\u00e0 alla sua famosa stazione! Come dice che si chiama?<br \/>\n&#8211; X &#8211; rispose il viaggiatore.<br \/>\nIn quel momento il vecchietto si dissolse nella mattina chiara. Ma il punto rosso della lanterna continu\u00f2 a correre e a saltare tra le rotaie, imprudente, incontro al treno.<br \/>\nAl fondo del paesaggio, la locomotiva si avvicinava come una rumorosa apparizione.<\/p>\n<p>Tradotto da Laura Ferruta<\/div><\/p>\n<p>[print_link]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[print_link] &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[29,28],"class_list":["post-263","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-juan-jose-arreola","tag-arreola","tag-juan-jose-arreola"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/263","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=263"}],"version-history":[{"count":21,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/263\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":870,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/263\/revisions\/870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=263"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=263"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=263"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}