{"id":401,"date":"2016-01-04T16:10:23","date_gmt":"2016-01-04T16:10:23","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=401"},"modified":"2016-08-10T16:03:45","modified_gmt":"2016-08-10T16:03:45","slug":"mimoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=401","title":{"rendered":"Mimoso"},"content":{"rendered":"<p><div class=\"column-half first\">Desde hac\u00eda cinco d\u00edas Mimoso agonizaba. Mercedes con una cucharita le daba leche, jugo de frutas y t\u00e9. Mercedes llam\u00f3 por tel\u00e9fono al embalsamador, dio la altura y el largo del perro y pidi\u00f3 los precios. Embalsamarlo iba a costar casi un mes de sueldo. Cort\u00f3 la comunicaci\u00f3n y pens\u00f3 llevarlo inmediatamente para que no se estropeara demasiado. Al mirarse en el espejo vio que sus ojos estaban muy hinchados por el llanto y decidi\u00f3 esperar la muerte de Mimoso. Junto a la estufa de kerosene, coloc\u00f3 un platito y volvi\u00f3 a darle leche al perro, con la cucharita. Ya no abr\u00eda la boca y la leche se derram\u00f3 por el suelo. A las ocho lleg\u00f3 el marido, lloraron juntos y se consolaron pensando en el embalsamamiento. Imaginaron al perro a la entrada de la habitaci\u00f3n, con sus ojos de vidrio, cuidando simb\u00f3licamente la casa.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente Mercedes meti\u00f3 al perro adentro de una bolsa. No estaba muerto, tal vez. Hizo un paquete con arpillera y papel de diario para no llamar la atenci\u00f3n en el colectivo y lo llev\u00f3 a la tienda del embalsamador. En el escaparate de la casa vio muchos p\u00e1jaros, monos embalsamados y v\u00edboras. La hicieron esperar. El hombre apareci\u00f3 en mangas de camisa, fumando un cigarro toscano. Tom\u00f3 el paquete, diciendo:<br \/>\n&#8211; Me trajo el perro. \u00bfC\u00f3mo lo quiere? \u2013 Mercedes parec\u00eda no comprender. El hombre trajo un \u00e1lbum lleno de dibujos. \u00a0\u2013\u00bfLo quiere sentado, acostado o parado? \u00bfSobre un soporte de madera negra o pintadito de blanco? \u00bfC\u00f3mo lo quiere?<br \/>\nMercedes mir\u00f3 sin ver nada:<br \/>\n&#8211; Sentadito, con las patitas cruzadas.<br \/>\n&#8211; \u00bfCon las patitas cruzadas? \u2013repiti\u00f3 el hombre, como si no le gustara.<br \/>\n&#8211; Como usted quiera \u2013dijo Mercedes, ruboriz\u00e1ndose.<br \/>\nHac\u00eda calor, un calor sofocante. Mercedes se quit\u00f3 el abrigo.<br \/>\n\u2013 Vamos a ver al animal \u2013dijo el hombre, abriendo el paquete. Tom\u00f3 a Mimoso por las patas traseras, y continu\u00f3: \u2013No est\u00e1 tan gordito como su due\u00f1a \u2013 y lanz\u00f3 una carcajada. La mir\u00f3 de arriba abajo y ella baj\u00f3 los ojos y vio sus pechos bajo el sweater demasiado ajustado. \u2013 Cuando lo vea listo le va a dar ganas de comerlo.<br \/>\nBruscamente, Mercedes se cubri\u00f3 con el abrigo. Retorci\u00f3 entre sus manos sus guantes negros de cabritilla y dijo, tratando de contener sus deseos de abofetear o de quitar el perro al hombre:<br \/>\n&#8211; Quiero que tenga un soporte de madera como aqu\u00e9l \u2013 le ense\u00f1\u00f3 el que sosten\u00eda una paloma mensajera.<br \/>\n\u2013 Veo que la se\u00f1ora tiene buen gusto \u2013 musit\u00f3 el hombre \u2013. \u00bfY los ojos de qu\u00e9 los quiere? De vidrio resultar\u00e1 un poco m\u00e1s caro.<br \/>\n&#8211; Los quiero de vidrio \u2013 respondi\u00f3 Mercedes, mordiendo los guantes.<br \/>\n&#8211; \u00bfVerdes, azules o amarillos?<br \/>\n&#8211; Amarillos \u2013dijo Mercedes, impetuosamente \u2013. Ten\u00eda los ojos amarillos como las mariposas.<br \/>\n&#8211; \u00bfY usted les vio los ojos a las mariposas?<br \/>\n&#8211; Como las alas \u2013 \u00a0protest\u00f3 Mercedes\u2013, como las alas de las mariposas.<br \/>\n&#8211; \u00a1Ya me parec\u00eda! Tiene que pagar adelantado \u2013dijo el hombre.<br \/>\n\u2013 Ya lo s\u00e9 \u2013respondi\u00f3 Mercedes\u2013, me lo dijo por tel\u00e9fono \u2013abri\u00f3 su cartera y sac\u00f3 los billetes; los cont\u00f3 y los dej\u00f3 sobre la mesa. El hombre le dio el recibo. \u2013 \u00bfCu\u00e1ndo estar\u00e1 listo para venir a buscarlo? \u2013 pregunt\u00f3, guardando el recibo en su cartera.<br \/>\n&#8211; No hace falta. Se lo llevar\u00e9 yo el veinte del mes que viene.<br \/>\n&#8211; Vendr\u00e9 a buscarlo con mi marido \u2013 respondi\u00f3 Mercedes y sali\u00f3 precipitadamente de la casa.<br \/>\nLas amigas de Mercedes supieron que el perro hab\u00eda muerto y quisieron saber qu\u00e9 hab\u00edan hecho con el cad\u00e1ver. Mercedes dijo que lo hab\u00edan hecho embalsamar y nadie le crey\u00f3. Muchas personas rieron. Ella resolvi\u00f3 que era mejor decir que lo hab\u00eda tirado por ah\u00ed. Con su tejido en la mano esperaba como Pen\u00e9lope, tejiendo, la llegada del perro embalsamado. Pero el perro no llegaba. Mercedes todav\u00eda lloraba y se secaba las l\u00e1grimas con el pa\u00f1uelo floreado.<br \/>\nEl d\u00eda convenido Mercedes recibi\u00f3 un llamado telef\u00f3nico: el perro ya estaba embalsamado, s\u00f3lo faltaba ir a buscarlo. El hombre no pod\u00eda ir tan lejos. Mercedes y su marido fueron a buscar al perro en un tax\u00edmetro.<br \/>\n&#8211; Lo que nos ha hecho gastar este perro \u2013 dijo el marido de Mercedes, en el tax\u00edmetro, mirando los n\u00fameros que sub\u00edan.<br \/>\n\u2013 Un hijo no hubiera costado m\u00e1s \u2013 dijo Mercedes, sacando su pa\u00f1uelo del bolsillo y enjug\u00e1ndose las l\u00e1grimas.<br \/>\n&#8211; Bueno, basta; ya lloraste bastante.<br \/>\nEn la casa del embalsamador tuvieron que esperar. Mercedes no hablaba, pero su marido la miraba atentamente.<br \/>\n&#8211; \u00bfLa gente no dir\u00e1 que est\u00e1s loca? \u2013inquiri\u00f3 su marido con una sonrisa.<br \/>\n&#8211; Peor para ellos \u2013respondi\u00f3 Mercedes apasionadamente\u2013. No tienen coraz\u00f3n, y la vida es muy triste para los que no tienen coraz\u00f3n. Nadie los quiere.<br \/>\n&#8211; Mujer, tienes raz\u00f3n.<br \/>\nEl embalsamador trajo casi demasiado pronto al perro. Sobre un pie de madera barnizada de oscuro, semisentado, con los ojos de vidrio y el hocico barnizado estaba Mimoso. Nunca hab\u00eda parecido de mejor salud; estaba gordo, bien peinado y lustroso, lo \u00fanico que le faltaba era hablar. Mercedes lo acarici\u00f3 con sus manos tr\u00e9mulas; l\u00e1grimas saltaron de sus ojos y cayeron sobre la cabeza del perro.<br \/>\n&#8211; No me lo moje \u2013dijo el embalsamador\u2013. Y l\u00e1vese la mano.<br \/>\n&#8211; S\u00f3lo le falta hablar \u2013dijo el marido de Mercedes\u2013. \u00bfC\u00f3mo hace estas maravillas?<br \/>\n&#8211; Con venenos, se\u00f1or. Todo el trabajo lo hago con venenos, con guantes y anteojos, de otro modo, me intoxicar\u00eda. Es un sistema personal. \u00bfNo hay ni\u00f1os en su casa?<br \/>\n&#8211; No.<br \/>\n&#8211; \u00bfSer\u00e1 peligroso para nosotros? \u2013pregunt\u00f3 Mercedes.<br \/>\n&#8211; \u00danicamente si lo comen \u2013respondi\u00f3 el hombre.<br \/>\n&#8211; Tenemos que envolverlo \u2013dijo Mercedes, despu\u00e9s de secar sus l\u00e1grimas.<br \/>\nEl embalsamador envolvi\u00f3 el animal embalsamado en papeles de diario y entreg\u00f3 el paquete al marido de Mercedes. Salieron con alegr\u00eda. En el camino hablaron del lugar donde colocar\u00edan a Mimoso. Eligieron el vest\u00edbulo de la casa, junto a la mesita del tel\u00e9fono en donde Mimoso los esperaba cuando ellos sal\u00edan.<br \/>\nDespu\u00e9s de examinar el trabajo del embalsamador, una vez en la casa, colocaron al perro en el lugar elegido. Mercedes se sent\u00f3 frente a \u00e9l para mirarlo: ese perro muerto la acompa\u00f1ar\u00eda como la hab\u00eda acompa\u00f1ado el mismo perro vivo, la defender\u00eda de los ladrones y de la soledad. Le acarici\u00f3 la cabeza con la punta de los dedos y cuando crey\u00f3 que el marido no la miraba, le dio un beso furtivo.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n tus amigas, cuando vean esto? \u2013inquiri\u00f3 el marido\u2013. Qu\u00e9 dir\u00e1 el tenedor de libros de la Casa Merluchi?<br \/>\n&#8211; Cuando vengan a cenar lo guardar\u00e9 en el armario o dir\u00e9 que fue un regalo de la se\u00f1ora del segundo piso.<br \/>\n&#8211; Tendr\u00e1s que dec\u00edrselo a la se\u00f1ora.<br \/>\n&#8211; Se lo dir\u00e9 \u2013dijo Mercedes.<br \/>\nAquella noche bebieron un vino especial y se acostaron m\u00e1s tarde que de costumbre.<br \/>\n<span style=\"line-height: 1.6471;\">La se\u00f1ora del segundo piso sonri\u00f3 ante el pedido de Mercedes. Comprendi\u00f3 la perversidad del mundo ante el cual una mujer no puede mandar embalsamar a su perro sin que la crean loca.<br \/>\nMercedes era m\u00e1s feliz con el perro embalsamado que con el perro vivo; no le daba de comer, no ten\u00eda que sacarlo para que orinara, ni ten\u00eda que ba\u00f1arlo, no le ensuciaba la casa ni le mord\u00eda el felpudo. Pero la felicidad no es duradera. Bajo la forma de un an\u00f3nimo lleg\u00f3 la maledicencia a esa casa. Un dibujo obsceno ilustraba las palabras. El marido de Mercedes tembl\u00f3 de indignaci\u00f3n: el fuego ard\u00eda en la cocina menos que en su coraz\u00f3n. Tom\u00f3 al perro sobre sus rodillas, lo quebr\u00f3 en varias partes como si fuese una rama seca y lo arroj\u00f3 al horno que estaba abierto.<br \/>\n&#8211; Que sea o que no sea verdad no importa, lo que importa es que lo digan.<br \/>\n&#8211; No me impedir\u00e1s que sue\u00f1e con \u00e9l \u2013grit\u00f3 Mercedes y se acost\u00f3 en la cama vestida\u2013. S\u00e9 qui\u00e9n es el hombre perverso que hace an\u00f3nimos. Es ese tenedor de porquer\u00eda. No volver\u00e1 a entrar en esta casa.<br \/>\n&#8211; Tendr\u00e1s que recibirlo. Esta noche viene a cenar.<br \/>\n&#8211; \u00bfEsta noche? \u2013dijo Mercedes. Salt\u00f3 de la cama y corri\u00f3 a la cocina a preparar la cena, con una sonrisa en los labios. Puso junto al perro el asado de tira, en el horno.<br \/>\nPrepar\u00f3 la comida m\u00e1s temprano que de costumbre.<br \/>\n\u2013 Hay asado con cuero \u2013anunci\u00f3 Mercedes.<br \/>\nAntes de saludar, junto a la puerta, el invitado se restreg\u00f3 las manos, al tomar el olor que ven\u00eda del horno. Despu\u00e9s, mientras se serv\u00eda, dijo:<br \/>\n&#8211; Estos animales parecen embalsamados \u2013mir\u00f3 con admiraci\u00f3n los ojos del perro.<br \/>\n&#8211; En China \u2013dijo Mercedes\u2013, me han dicho que la gente come perros, \u00bfser\u00e1 cierto o ser\u00e1 un cuento chino?<br \/>\n&#8211; Yo no s\u00e9. Pero en todo caso, yo por nada del mundo los comer\u00eda.<br \/>\n&#8211; No hay que decir &#8220;de este perro no comer\u00e9&#8221; \u2013respondi\u00f3 Mercedes, con una sonrisa encantadora.<br \/>\n&#8211; De esta agua no beber\u00e9 \u2013corrigi\u00f3 el marido.<br \/>\nEl invitado se asombr\u00f3 de que Mercedes hablara con tanto desparpajo de los perros.<br \/>\n&#8211; Tendremos que llamar al peluquero \u2013dijo el invitado, viendo la carne con cuero donde asomaban algunos pelos y, riendo a carcajadas, con una risa contagiosa, pregunt\u00f3\u2013: \u00bfLa carne con cuero se come con salsa?<br \/>\n&#8211; Es una novedad \u2013contest\u00f3 Mercedes.<br \/>\nEl invitado se sirvi\u00f3 de la fuente, chup\u00f3 un pedazo de cuero untado con salsa, lo masc\u00f3 y cay\u00f3 muerto.<br \/>\n&#8211; Mimoso todav\u00eda me defiende \u2013dijo Mercedes, recogiendo los platos y secando sus l\u00e1grimas, pues lloraba cuando re\u00eda. <\/div>\n<\/span><div class=\"column-half second\"> Da cinque giorni Mimoso agonizzava. Mercedes con un cucchiaino gli dava latte, succo di frutta e t\u00e8. Mercedes chiam\u00f2 per telefono l&#8217;imbalsamatore, diede l&#8217;altezza e la lunghezza del cane e chiese i prezzi. Imbalsamarlo sarebbe costato quasi un mese di stipendio. Interruppe la comunicazione e pens\u00f2 di portarlo immediatamente affinch\u00e9 non si guastasse troppo. Guardandosi allo specchio vide che i suoi occhi erano molto gonfi a causa del pianto e decise di attendere la morte di Mimoso. Mise vicino alla stufa di cherosene un piattino e torn\u00f2 a dare il latte al cane con il cucchiaino. Non apriva pi\u00f9 la bocca e il \u00a0latte si sparse sul pavimento. Alle otto arriv\u00f2 il marito, piansero insieme e si consolarono pensando all&#8217;imbalsamazione. Immaginarono il cane nell&#8217;entrata dell&#8217;abitazione, con i suoi occhi di vetro, a custodire simbolicamente la casa.<br \/>\nLa mattina seguente Mercedes mise il cane dentro una borsa. Non era morto, forse. Fece un pacco con tela e carta di giornale per non attirare l&#8217;attenzione sull&#8217;autobus e lo port\u00f2 al negozio dell&#8217;imbalsamatore. Nella vetrina della casa vide molti uccelli, scimmie imbalsamate e \u00a0vipere. La fecero attendere. L&#8217;uomo comparve in maniche di camicia, fumando un sigaro toscano. Prese il pacco dicendo:<br \/>\n&#8211; Mi ha portato il cane. Come lo vuole? &#8211; Mercedes sembrava non capire. L&#8217;uomo port\u00f2 un album pieno di disegni. &#8211; Lo vuole seduto, sdraiato o in piedi? Su un supporto di legno nero o dipinto di bianco? Come lo vuole?<br \/>\nMercedes guard\u00f2 senza vedere niente.<br \/>\n&#8211; Seduto, con le zampette incrociate.<br \/>\n&#8211; Con le zampette incrociate? &#8211;\u00a0ripet\u00e9 l&#8217;uomo, come se non gli piacesse.<br \/>\n&#8211; Come vuole lei &#8211; disse Mercedes, arrossendo.<br \/>\nFaceva caldo, un caldo soffocante. Mercedes si tolse il cappotto.<br \/>\n&#8211; Vediamo l&#8217;animale &#8211; disse l&#8217;uomo aprendo il pacco. Prese Mimoso per le zampe posteriori, e continu\u00f2: &#8211; Non \u00e8 tanto grassoccio quanto la sua padrona &#8211; e fece uno sghignazzo. La guard\u00f2 dall&#8217;alto in basso e lei abbass\u00f2 gli occhi e vide il suo petto sotto il maglione troppo stretto. &#8211; Quando lo vedr\u00e0 pronto, le verr\u00e0 voglia di mangiarlo.<br \/>\nBruscamente Mercedes si copr\u00ec con il cappotto. Strinse tra le mani i guanti neri di pelle di capretto e disse, cercando di contenere il suo desiderio di schiaffeggiare l&#8217;uomo o di togliergli il cane:<br \/>\n&#8211; Voglio che abbia un supporto di legno come quello &#8211; gli mostr\u00f2 quello che sorreggeva un piccione viaggiatore.<br \/>\n&#8211; Vedo che la signora ha buon gusto &#8211; borbott\u00f2 l&#8217;uomo -. E gli occhi di cosa li vuole? Di vetro sar\u00e0 un po&#8217; pi\u00f9 caro.<br \/>\n&#8211; Li voglio di vetro &#8211; rispose Mercedes, mordendo i guanti.<br \/>\n&#8211; Verdi, azzurri o gialli?<br \/>\n&#8211; Gialli &#8211; disse Mercedes impetuosamente. &#8211; Aveva gli occhi gialli come le farfalle.<br \/>\n&#8211; E lei li ha visti gli occhi delle farfalle?<br \/>\n&#8211; Come le ali &#8211; protest\u00f2 Mercedes &#8211; come le ali delle farfalle.<br \/>\n&#8211; Mi pareva! Deve pagare anticipato &#8211; disse l&#8217;uomo.<br \/>\n&#8211; Lo so &#8211; rispose Mercedes -, me lo ha detto per telefono &#8211; apr\u00ec il portafoglio e tir\u00f2 fuori le banconote; le cont\u00f2 e le lasci\u00f2 sopra il tavolo. L&#8217;uomo le diede la \u00a0ricevuta. &#8211; Quando sar\u00e0 pronto per venire a prenderlo? domand\u00f2 mettendo la ricevuta nel portafoglio.<br \/>\n&#8211; Non c&#8217;\u00e8 bisogno. Glielo porter\u00f2 io il venti del mese che viene.<br \/>\n&#8211; Verr\u00f2 a prenderlo con mio marito &#8211; rispose Mercedes e usc\u00ec precipitosamente dalla casa.<br \/>\nLe amiche di Mercedes vennero a sapere che il cane era morto e vollero sapere che cosa avevano fatto con il cadavere. Mercedes disse che l&#8217;avevano fatto imbalsamare e nessuno le credette. Molte persone risero. Lei decise che era meglio dire che lo aveva gettato via. \u00a0Con la sua tela nella mano aspettava come Penelope, tessendo, l&#8217;arrivo del cane imbalsamato. Ma il cane non arrivava. Mercedes piangeva e si asciugava le lacrime con il fazzoletto a fiori.<br \/>\nIl giorno convenuto Mercedes ricevette una chiamata telefonica: il cane era imbalsamato, bisognava solo andarlo a prendere. L&#8217;uomo non poteva andare cos\u00ec lontano. Mercedes e suo \u00a0marito andarono a prendere il cane in taxi.<br \/>\n&#8211; Quello che non ci ha fatto spendere questo cane &#8211; disse il marito di Mercedes, nel taxi, guardando i numeri che salivano.<br \/>\n&#8211; Un figlio non sarebbe costato di pi\u00f9 &#8211; disse Mercedes, tirando fuori il fazzoletto dalla tasca e asciugandosi le lacrime.<br \/>\n&#8211; Bene, basta; hai gi\u00e0 pianto abbastanza.<br \/>\nNella casa dell&#8217;imbalsamatore dovettero attendere. Mercedes non parlava, ma suo marito la guardava con attenzione.<br \/>\n&#8211; La gente non dir\u00e0 che sei matta? &#8211; indag\u00f2 suo marito con un sorriso.<br \/>\n&#8211; Peggio per loro &#8211; rispose Mercedes appassionatamente. &#8211; Non hanno cuore, e la vita \u00e8 molto triste per coloro che non hanno cuore. Nessuno li ama.<br \/>\n&#8211; Donna, hai ragione.<br \/>\nL&#8217;imbalsamatore port\u00f2 il cane, quasi troppo presto. Su un piede di legno verniciato scuro, semiseduto, con gli occhi di vetro e il muso verniciato c&#8217;era Mimoso. Mai era sembrato pi\u00f9 in salute; era grasso, ben pettinato e lucido, l&#8217;unica cosa che gli mancava era la parola. Mercedes lo accarezz\u00f2 con le mani tremanti; lacrime sgorgarono dai suoi occhi e caddero sulla testa del cane.<br \/>\n&#8211; Non me lo bagni &#8211; disse l&#8217;imbalsamatore. &#8211; E si lavi la mano.<br \/>\n&#8211; Gli manca solo la parola &#8211; disse il marito di Mercedes &#8211; Come fa queste meraviglie?<br \/>\n&#8211; Con veleni, signore. Tutto il lavoro lo faccio con veleni, con guanti e occhiali; altrimenti mi avvelenerei. E&#8217; un sistema personale. Non ci sono bambini in casa sua?<br \/>\n&#8211; No,<br \/>\n&#8211; Sar\u00e0 pericoloso per noi? &#8211; domand\u00f2 Mercedes.<br \/>\n&#8211; Solamente se lo mangiano &#8211; rispose l&#8217;uomo.<br \/>\n&#8211; Dobbiamo avvolgerlo &#8211; disse Mercedes, dopo essersi asciugata le lacrime.<br \/>\nL&#8217;imbalsamatore avvolse l&#8217;animale imbalsamato in carta di giornale e consegn\u00f2 il pacco al marito di Mercedes. Uscirono allegri. Per strada parlarono del posto dove avrebbero messo Mimoso. Scelsero l&#8217;entrata della casa, vicino al tavolino del telefono dove Mimoso li aspettava quando uscivano.<br \/>\nDopo aver esaminato il lavoro dell&#8217;imbalsamatore, una volta a casa, collocarono il cane nel posto scelto. Mercedes gli si sedette davanti per guardarlo: quel cane morto l&#8217;avrebbe accompagnata come l&#8217;aveva accompagnata lo stesso cane vivo, l&#8217;avrebbe difesa dai ladri e dalla solitudine. Gli accarezz\u00f2 la testa con la punta delle dita e quando ritenne che il marito non la guardava, gli diede un furtivo bacio.<br \/>\n&#8211; Cosa diranno le tue amiche quando vedranno questo? &#8211; indag\u00f2 il marito. Cosa dir\u00e0 il contabile della Casa Merluchi?<br \/>\n&#8211; Quando verranno a cena lo metter\u00f2 nell&#8217;armadio o dir\u00f2 che \u00e8 stato un regalo della signora del secondo piano.<br \/>\n&#8211; Dovrai dirglielo alla signora.<br \/>\n&#8211; Glielo dir\u00f2. &#8211; disse Mercedes.<br \/>\nQuella notte bevvero un vino speciale e si coricarono pi\u00f9 tardi del solito.<br \/>\nLa signora del secondo piano sorrise di fronte alla richiesta di Mercedes. Comprese la malvagit\u00e0 del mondo di fronte al quale una donna non pu\u00f2 fare imbalsamare il suo cane senza che la credano matta.<br \/>\nMercedes era pi\u00f9 felice con il cane imbalsamato che con il cane vivo; non gli dava da mangiare, non doveva metterlo fuori perch\u00e9 orinasse, non doveva fargli il bagno, non le sporcava la casa n\u00e9 le mordeva lo zerbino. Ma la felicit\u00e0 non \u00e8 duratura. Sotto forma di una lettera anonima in \u00a0quella casa giunse la maldicenza. Un disegno osceno illustrava le parole. Il marito di Mercedes trem\u00f2 di indignazione: il fuoco ardeva nella cucina meno che nel suo cuore. Prese il cane sulle ginocchia, lo spacc\u00f2 in varie parti come se fosse un ramo secco e lo scaravent\u00f2 nel forno che era aperto.<br \/>\n&#8211; Che sia o che non sia la verit\u00e0 non importa, ci\u00f2 che importa \u00e8 che lo dicano.<br \/>\n&#8211; Non mi impedirai che lo sogni &#8211; grid\u00f2 Mercedes e si coric\u00f2 nel letto vestita -. So chi \u00e8 l&#8217;uomo malvagio che scrive lettere anonime. E&#8217; quel contabile di porcherie. Non entrer\u00e0 pi\u00f9 in questa casa.<br \/>\n&#8211; Dovrai riceverlo. Questa sera viene a cena.<br \/>\n&#8211; Questa sera? disse Mercedes. Salt\u00f2 gi\u00f9 dal letto e corse in cucina a preparare la cena, con un sorriso sulle labbra. Mise nel forno, vicino al cane, l&#8217;arrosto.<br \/>\nPrepar\u00f2 la cena pi\u00f9 presto del solito.<br \/>\n&#8211; C&#8217;\u00e8 arrosto con pelle<em>\u00a0&#8211;<\/em> annunci\u00f2 Mercedes.<br \/>\nPrima di salutare, accanto alla porta, l&#8217;invitato si freg\u00f2 le mani al sentire l&#8217;odore che veniva dal forno. Poi, mentre si serviva, disse:<br \/>\n&#8211; Questi animali sembrano imbalsamati &#8211; e guard\u00f2 con ammirazione gli occhi del cane.<br \/>\n&#8211; In Cina &#8211; disse Mercedes -, mi hanno detto che la gente mangia \u00a0i cani, sar\u00e0 vero o sar\u00e0 una panzana?<br \/>\n&#8211; Non so. Ma in ogni caso, io per nulla al mondo li mangerei.<br \/>\n&#8211; Non bisogna dire &#8220;di questo cane io non ne manger\u00f2&#8221; rispose Mercedes, con un sorriso incantevole.<br \/>\n&#8211; Di questa acqua io non ne berr\u00f2 &#8211; corresse il marito.<br \/>\nL&#8217;invitato si stup\u00ec che Mercedes parlasse dei cani con tanta disinvoltura.<br \/>\n&#8211; Dovremo chiamare il barbiere &#8211; disse l&#8217;invitato, vedendo la carne con pelle in cui spuntavano alcuni peli e, ridendo a crepapelle, con una risata contagiosa, domand\u00f2: &#8211; La carne con pelle si mangia con la salsa?<br \/>\n&#8211; E&#8217; una novit\u00e0 &#8211; rispose Mercedes.<br \/>\nL&#8217;invitato si serv\u00ec dal piatto di portata, succhi\u00f2 un pezzo di pelle spalmato di salsa, lo mastic\u00f2 e cadde morto.<br \/>\n&#8211; Mimoso ancora mi difende &#8211; disse Mercedes, raccogliendo i piatti e asciugandosi le lacrime, poich\u00e9 piangeva mentre rideva.<\/p>\n<p>Traduzione di Laura Ferruta<\/div><\/p>\n<p>[print_link]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[print_link] &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-silvina-ocampo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=401"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/401\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":863,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/401\/revisions\/863"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}