{"id":477,"date":"2016-01-13T15:50:39","date_gmt":"2016-01-13T15:50:39","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=477"},"modified":"2016-08-10T16:02:16","modified_gmt":"2016-08-10T16:02:16","slug":"llamadas-telefonicas-chiamate-telefoniche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=477","title":{"rendered":"Llamadas telefonicas \/ Chiamate telefoniche"},"content":{"rendered":"<div class=\"column-half first\">B est\u00e1 enamorado de X. Por supuesto, se trata de un amor desdichado. B, en una \u00e9poca de su vida, estuvo dispuesto a hacer todo por X, m\u00e1s o menos lo mismo que piensan y dicen todos los enamorados. X rompe con \u00e9l. X rompe con \u00e9l por tel\u00e9fono.\u00a0Al principio, por supuesto, B sufre, pero a la larga, como es usual, se repone. La vida, como dicen en las telenovelas, contin\u00faa. Pasan los a\u00f1os.<br \/>\nUna noche en que no tiene nada que hacer, B consigue, tras dos llamadas telef\u00f3nicas, ponerse en contacto con X. Ninguno de los dos es joven y eso se nota en sus voces que cruzan Espa\u00f1a de una punta a la otra. Renace la amistad y al cabo de unos d\u00edas deciden reencontrarse. Ambas partes arrastran divorcios, nuevas enfermedades, frustraciones. Cuando B toma el tren para dirigirse a la ciudad de X, a\u00fan no est\u00e1 enamorado. El primer d\u00eda lo pasan encerrados en casa de X, hablando de sus vidas (en realidad quien habla es X, B escucha y de vez en cuando pregunta); por la noche X lo invita a compartir su cama. B en el fondo no tiene ganas de acostarse con X, pero acepta. Por la ma\u00f1ana, al despertar, B est\u00e1 enamorado otra vez. \u00bfPero est\u00e1 enamorado de X o est\u00e1 enamorado de la idea de estar enamorado? La relaci\u00f3n es problem\u00e1tica e intensa: X cada d\u00eda bordea el suicidio, est\u00e1 en tratamiento psiqui\u00e1trico (pastillas, muchas pastillas que sin embargo en nada la ayudan), llora a menudo y sin causa aparente. As\u00ed que B cuida a X. Sus cuidados son cari\u00f1osos, diligentes, pero tambi\u00e9n son torpes. Sus cuidados remedan los cuidados de un enamorado verdadero. B no tarda en darse cuenta de esto. Intenta que salga de su depresi\u00f3n, pero s\u00f3lo consigue llevar a X a un callej\u00f3n sin salida o que X estima sin salida. A veces, cuando est\u00e1 solo o cuando observa a X dormir, B tambi\u00e9n piensa que el callej\u00f3n no tiene salida. Intenta recordar a sus amores perdidos como una forma de ant\u00eddoto, intenta convencerse de que puede vivir sin X, de que puede salvarse solo. Una noche X le pide que se marche y B coge el tren y abandona la ciudad. X va a la estaci\u00f3n a despedirlo. La despedida es afectuosa y desesperada. B viaja en litera pero no puede dormir hasta muy tarde. Cuando por fin cae dormido sue\u00f1a con un mono de nieve que camina por el desierto. El camino del mono es lim\u00edtrofe, abocado probablemente al fracaso. Pero el mono prefiere no saberlo y su astucia se convierte en su voluntad: camina de noche, cuando las estrellas heladas barren el desierto. Al despertar (ya en la Estaci\u00f3n de Sants, en Barcelona) B cree comprender el significado del sue\u00f1o (si lo tuviera) y es capaz de dirigirse a su casa con un m\u00ednimo consuelo. Esa noche llama a X y le cuenta el sue\u00f1o. X no dice nada. Al d\u00eda siguiente vuelve a llamar a X. Y al siguiente. La actitud de X cada vez es m\u00e1s fr\u00eda, como si con cada llamada B se estuviera alejando en el tiempo. Estoy desapareciendo, piensa B. Me est\u00e1 borrando y sabe qu\u00e9 hace y por qu\u00e9 lo hace. Una noche B amenaza a X con tomar el tren y plantarse en su casa al d\u00eda siguiente. Ni se te ocurra, dice X. Voy a ir, dice B, ya no soporto estas llamadas telef\u00f3nicas, quiero verte la cara cuando te hablo. No te abrir\u00e9 la puerta, dice X y luego cuelga. B no entiende nada. Durante mucho tiempo piensa c\u00f3mo es posible que un ser humano pase de un extremo a otro en sus sentimientos, en sus deseos. Luego se emborracha o busca consuelo en un libro. Pasan los d\u00edas.<br \/>\nUna noche, medio a\u00f1o despu\u00e9s, B llama a X por tel\u00e9fono. X tarda en reconocer su voz. Ah, eres t\u00fa, dice. La frialdad de X es de aquellas que erizan los pelos. B percibe, no obstante, que X quiere decirle algo. Me escucha como si no hubiera pasado el tiempo, piensa, como si hubi\u00e9ramos hablado ayer. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?, dice B. Cu\u00e9ntame algo, dice B. X contesta con monos\u00edlabos y al cabo de un rato cuelga. Perplejo, B vuelve a discar el n\u00famero de X. Cuando contestan, sin embargo, B prefiere mantenerse en silencio. Al otro lado, la voz de X dice: bueno, qui\u00e9n es. Silencio. Luego dice: diga, y se calla. El tiempo \u2014 el tiempo que separaba a B de X y que B no lograba comprender \u2014 pasa por la l\u00ednea telef\u00f3nica, se comprime, se estira, deja ver una parte de su naturaleza. B, sin darse cuenta, se ha puesto a llorar. Sabe que X sabe que es \u00e9l quien llama. Despu\u00e9s, silenciosamente, cuelga.<br \/>\nHasta aqu\u00ed la historia es vulgar; lamentable, pero vulgar. B entiende que no debe telefonear nunca m\u00e1s a X. Un d\u00eda llaman a la puerta y aparecen A y Z. Son polic\u00edas y desean interrogarlo. B inquiere el motivo. A es remiso a d\u00e1rselo; Z, despu\u00e9s de un torpe rodeo, se lo dice. Hace tres d\u00edas, en el otro extremo de Espa\u00f1a, alguien ha asesinado a X. Al principio B se derrumba, despu\u00e9s comprende que \u00e9l es uno de los sospechosos y su instinto de supervivencia lo lleva a ponerse en guardia. Los polic\u00edas preguntan por dos d\u00edas en concreto. B no recuerda qu\u00e9 ha hecho, a qui\u00e9n ha visto en esos d\u00edas. Sabe, c\u00f3mo no lo va a saber, que no se ha movido de Barcelona, que de hecho no se ha movido de su barrio y de su casa, pero no puede probarlo. Los polic\u00edas se lo llevan. B pasa la noche en la comisar\u00eda.\u00a0En un momento del interrogatorio cree que lo trasladar\u00e1n a la ciudad de X y la posibilidad, extra\u00f1amente, parece seducirlo, pero finalmente eso no sucede. Toman sus huellas dactilares y le piden autorizaci\u00f3n para hacerle un an\u00e1lisis de sangre. B acepta. A la ma\u00f1ana siguiente lo dejan irse a su casa. Oficialmente, B no ha estado detenido, s\u00f3lo se ha prestado a colaborar con la polic\u00eda en el esclarecimiento de un asesinato. Al llegar a su casa B se echa en la cama y se queda dormido de inmediato. Sue\u00f1a con un desierto, sue\u00f1a con el rostro de X, poco antes de despertar comprende que ambos son lo mismo. No le cuesta demasiado inferir que \u00e9l se encuentra perdido en el desierto.<br \/>\nPor la noche mete algo de ropa en un bolso y se dirige a la estaci\u00f3n en donde toma un tren con destino a la ciudad de X. Durante el viaje, que dura toda la noche, de una punta a otra de Espa\u00f1a, no puede dormir y se dedica a pensar en todo lo que pudo haber hecho y no hizo, en todo lo que pudo darle a X y no le dio. Tambi\u00e9n piensa: si yo fuera el muerto X no har\u00eda este viaje a la inversa. Y piensa: por eso, precisamente, soy yo el que est\u00e1 vivo. Durante el viaje, insomne, contempla a X por primera vez en su real estatura, vuelve a sentir amor por X y se desprecia a s\u00ed mismo, casi con desgana, por \u00faltima vez. Al llegar, muy temprano, va directamente a casa del hermano de X. \u00c9ste queda sorprendido y confuso, sin embargo lo invita a pasar, le ofrece un caf\u00e9. El hermano de X est\u00e1 con la cara reci\u00e9n lavada y a medio vestir. No se ha duchado, constata B, s\u00f3lo se ha lavado la cara y pasado algo de agua por el pelo. B acepta el caf\u00e9, luego le dice que se acaba de enterar del asesinato de X, que la polic\u00eda lo ha interrogado, que le explique qu\u00e9 ha ocurrido. Ha sido algo muy triste, dice el hermano de X mientras prepara el caf\u00e9 en la cocina, pero no veo qu\u00e9 tienes que ver t\u00fa con todo esto. La polic\u00eda cree que puedo ser el asesino, dice B. El hermano de X se r\u00ede. T\u00fa siempre tuviste mala suerte, dice. Es extra\u00f1o que me diga eso, piensa B, cuando yo soy precisamente el que est\u00e1 vivo. Pero tambi\u00e9n le agradece que no ponga en duda su inocencia. Luego el hermano de X se va a trabajar y B se queda en su casa. Al cabo de un rato, agotado, cae en un sue\u00f1o profundo. X, como no pod\u00eda ser menos, aparece en su sue\u00f1o.<br \/>\nAl despertar cree saber qui\u00e9n es el asesino. Ha visto su rostro. Esa noche sale con el hermano de X, entran en bares y hablan de cosas banales y por m\u00e1s que procuran emborracharse no lo consiguen. Cuando vuelven a casa, caminando por calles vac\u00edas, B le dice que una vez llam\u00f3 a X y que no habl\u00f3. Qu\u00e9 putada, dice el hermano de X. S\u00f3lo lo hice una vez, dice B, pero entonces comprend\u00ed que X sol\u00eda recibir ese tipo de llamadas. Y cre\u00eda que era yo. \u00bfLo entiendes?, dice B. \u00bfEl asesino es el tipo de las llamadas an\u00f3nimas?, pregunta el hermano de X. Exacto, dice B. Y X pensaba que era yo. El hermano de X arruga el entrecejo; yo creo, dice, que el asesino es uno de sus ex amantes, mi hermana ten\u00eda muchos pretendientes. B prefiere no contestar (el hermano de X, a su parecer, no ha entendido nada) y ambos permanecen en silencio hasta llegar a casa.<br \/>\nEn el ascensor B siente deseos de vomitar. Lo dice: voy a vomitar. Agu\u00e1ntate, dice el hermano de X. Luego caminan aprisa por el pasillo, el hermano de X abre la puerta y B entra disparado buscando el cuarto de ba\u00f1o. Pero al llegar all\u00ed ya no tiene ganas de vomitar. Est\u00e1 sudando y le duele el est\u00f3mago, pero no puede vomitar. El inodoro, con la tapa levantada, le parece una boca toda enc\u00edas ri\u00e9ndose de \u00e9l. O ri\u00e9ndose de alguien, en todo caso. Despu\u00e9s de lavarse la cara se mira en el espejo: su rostro est\u00e1 blanco como una hoja de papel. Lo que resta de noche apenas puede dormir y se lo pasa intentando leer y escuchando los ronquidos del hermano de X. Al d\u00eda siguiente se despiden y B vuelve a Barcelona. Nunca m\u00e1s visitar\u00e9 esta ciudad, piensa, porque X ya no est\u00e1 aqu\u00ed.<br \/>\nUna semana despu\u00e9s el hermano de X lo llama por tel\u00e9fono para decirle que la polic\u00eda ha cogido al asesino. El tipo molestaba a X, dice el hermano, con llamadas an\u00f3nimas. B no responde. Un antiguo enamorado, dice el hermano de X. Me alegra saberlo, dice B, gracias por llamarme. Luego el hermano de X cuelga y B se queda solo.<\/div>\n<div class=\"column-half second\">B \u00e8 innamorato di X. Naturalmente, si tratta di un amore sfortunato. B, in un&#8217;epoca della sua vita, era disposto a fare tutto per X, pi\u00f9 o meno le stesse cose che pensano e dicono tutti gli innamorati. X rompe con lui. X rompe con lui per\u00a0telefono. Al principio, naturalmente, B soffre, ma a poco a poco, come \u00e8 normale, si consola. La vita continua, come dicono nelle telenovela. Gi anni passano.<br \/>\nUna notte \u00a0in cui non ha niente da fare, B riesce, dopo due chiamate telefoniche, a mettersi in contatto con X. Nessuno dei due \u00e8 giovane, e questo lo si nota nelle loro voci che attraversano la Spagna da un capo all&#8217;altro. Rinasce l&#8217;amicizia e nel giro di qualche giorno decidono di reincontrarsi. Entrambe le parti si portano dietro divorzi, nuove malattie, frustrazioni. Quando B prende il treno per andare alla citt\u00e0 di X, non \u00e8 neanche innamorato<strong>.\u00a0<\/strong>Il primo giorno lo passano chiusi in casa di X, parlando delle loro vite (in realt\u00e0 chi parla \u00e8 X, B ascolta e ogni tanto fa una domanda); la notte X lo invita a condividere il suo letto. B in fondo non ha voglia di andare a letto con X, ma accetta. La mattina, quando si sveglia, B \u00e8 di nuovo innamorato. Ma \u00e8 innamorato di X o \u00e8 innamorato dell&#8217;idea di essere innamorato? La relazione \u00e8 problematica e intensa: X ogni giorno rasenta il suicidio, \u00e8 in trattamento psichiatrico (pastiglie, molte pastiglie che \u00a0comunque non la aiutano affatto), piange spesso e senza motivo apparente. E cos\u00ec B si prende cura di X. Le sue cure sono affettuose, diligenti, per\u00f2 sono anche maldestre. Le sue cure imitano le cure di un innamorato vero. B non tarda a rendersi conto di ci\u00f2. Cerca di farla uscire dalla sua depressione, ma riesce solo a portare X su una strada senza uscita o che X ritiene senza uscita. A volte, quando \u00e8 solo o quando osserva X dormire, anche B pensa che la strada\u00a0non abbia uscita. Prova a ricordare i suoi amori perduti come forma di antidoto, prova a convincersi di poter vivere senza X, di potersi salvare da solo. Una notte X gli chiede di andarsene e B prende il treno e abbandona la citt\u00e0. X va alla stazione a dirgli addio. L&#8217;addio \u00e8 affettuoso e disperato. B viaggia in cuccetta ma non riesce a dormire fino a molto tardi. Quando finalmente si addormenta sogna una scimmia di neve che cammina per il deserto.\u00a0Il tragitto della scimmia \u00e8 limitrofo, destinato probabilmente al fallimento. Ma la scimmia preferisce non saperlo e la sua astuzia si converte in volont\u00e0: cammina di notte, quando le stelle gelate spazzano il deserto. Quando si risveglia (\u00e8 gi\u00e0 alla Stazione di Sants, in Barcellona) B crede di comprendere il significato del sogno (se lo ha) ed \u00e8 in grado di andare a casa sua con una minima consolazione. Quella notte chiama X e le conta il sogno. X non dice nulla. Il giorno seguente torna a chiamare X . E il giorno seguente . L&#8217;atteggiamento di X \u00e8 ogni volta pi\u00f9 freddo , come se con ciascuna chiamata B si stesse allontanando nel tempo. Sto scomparendo, pensa B. Mi sta cancellando e sa cosa fa e perch\u00e8 lo fa. Una notte B minaccia X di prendere il treno e di piazzarsi in casa sua il giorno seguente.\u00a0Che non ti venga in mente, dice X. Verr\u00f2 dice B, non sopporto pi\u00f9 queste chiamate telefoniche, voglio vederti in faccia quando ti parlo. Non ti aprir\u00f2 la porta, dice X e poi riattacca. B non capisce nulla. Per molto tempo pensa come sia possibile che un essere umano passi da un estremo all&#8217;altro nei suoi sentimenti, nei suoi desideri. Poi si ubriaca o cerca consolazione in un libro. Passano i giorni.<br \/>\nUna notte, sei mesi dopo, B chiama X per telefono. X tarda a riconoscere la sua voce. Ah, sei tu, dice. La freddezza di X \u00e8 di quelle che fanno rizzare i capelli. B intuisce, nonostante tutto, che X vuole dirgli qualcosa. Mi ascolta come se il tempo non fosse passato, pensa, come se avessimo parlato ieri. Come stai? dice B. Contami qualcosa, dice B. X risponde a monosillabi e dopo un po&#8217; riattacca. Perplesso, B rif\u00e0 il numero di X. Quando rispondono, tuttavia, B preferisce rimanere in silenzio. Dall&#8217;altra parte, la voce di X dice: bene, chi \u00e8. Silenzio. Poi dice: dica, e tace. Il tempo &#8211; il tempo che separava B da X e che B non riusciva a comprendere &#8211; passa per la linea telefonica, si comprime, si allunga, lascia vedere una parte della sua natura. B, senza rendersi conto, si \u00e8 messo a piangere. Sa che X sa che \u00e8 lui che chiama. Poi, silenziosamente, riattacca.<br \/>\nFino a qui la storia \u00e8 comune; penosa, ma comune. B capisce che non deve telefonare mai pi\u00f9 a X. Un \u00a0giorno suonano all porta e compaiono A e Z. Sono poliziotti e desiderano interrogarlo. B chiede il motivo. A \u00e8 restio a darglielo; Z, dopo un giro di parole, glielo dice. Tre giorni fa, all&#8217;altra estremit\u00e0 della Spagna, qualcuno ha assassinato X. Inizialmente B ha un crollo, poi capisce che lui \u00e8 uno dei sospettati e il suo istinto di sopravvivenza lo porta a stare in guardia. I poliziotti lo interrogano per due giorni.<strong>\u00a0<\/strong>B non ricorda cosa ha fatto, chi ha visto in quei giorni. Sa, e come pu\u00f2 non saperlo<strong>,<\/strong>\u00a0che non si \u00e8 mosso da Barcellona, che di fatto non si \u00e8 mosso dal suo quartiere e dalla sua casa, ma non pu\u00f2 provarlo. I poliziotti lo portano via. B passa la notte al commissariato. In un momento dell&#8217;interrogatorio crede che lo trasferiranno nella citt\u00e0 di X e la possibilit\u00e0, stranamente, sembra attrarlo, ma alla fine questo non succede. Prendono le sue impronte digitali e gli chiedono l&#8217;autorizzazione a fargli l&#8217;analisi del sangue. B accetta. La mattina seguente lo lasciano andare a casa. Ufficialmente, B non \u00e8 stato arrestato, si \u00e8 solo prestato a collaborare con la polizia nel chiarimento di un assassinio. Quando arriva a casa B si getta sul letto e si addormenta immediatamente. Sogna un deserto, sogna il volto di X, poco prima di svegliarsi comprende che entrambi sono la stessa cosa. Non gli costa troppo dedurre che lui si trova perso nel deserto.<br \/>\nLa notte mette qualche indumento in una borsa e si dirige alla stazione dove prende un treno con destinazione la citt\u00e0 di X. Durante il viaggio, che dura tutta la notte, da un capo all&#8217;altro della Spagna, non riesce a dormire e si dedica a pensare a tutto quello che avrebbe potuto fare e non fece, a tutto quello che avrebbe potuto dare a X e non le diede. Pensa anche: se fossi io il morto X non farebbe questo viaggio in direzione opposta. E pensa: proprio per questo, sono io quello che \u00e8 vivo. Durante il viaggio , insonne, esamina per la prima volta X nella sua reale statura, sente di nuovo amore per X e disprezza se stesso, quasi con \u00a0riluttanza, per l&#8217;ultima volta. \u00a0Quando arriva, molto presto, va direttamente a casa del fratello di X. Questi rimane sorpreso e confuso, tuttavia lo invita a entrare, gli offre un caff\u00e9. Il fratello di X si \u00e8 appena lavato la faccia ed \u00e8 mezzo vestito. Non ha fatto la doccia, constata B, si \u00e8 solo lavato la faccia e passato un po&#8217; d&#8217;acqua sui capelli. B accetta il caff\u00e9, poi gli dice che ha appena saputo dell&#8217;assassinio di X, che la polizia l&#8217;ha interrogato, che gli spieghi cosa \u00e8 successo. E&#8217; stato qualcosa di molto triste, dice il fratello di X mentre prepara il caff\u00e9 in cucina, ma non vedo cosa tu abbia a che fare con tutto questo. La polizia crede che possa essere l&#8217;assassino, dice B. Il fratello di X si mette a ridere. Tu sei sempre stato sfortunato, dice. E&#8217; strano che dica ci\u00f2, pensa B, quando io sono proprio quello che \u00e8 vivo. Ma gli fa anche piacere che non metta in dubbio la sua innocenza. Poi il fratello di X se ne va a lavorare e B rimane a casa sua. Dopo un po&#8217;, esausto, cade in un sonno profondo. X, come era inevitabile, gli appare in sogno.<br \/>\nQuando si sveglia, crede di sapere chi \u00e8 l&#8217;assassino. Ha visto la sua faccia. Quella notte esce con il fratello di X, entrano nei bar e parlano di cose banali e per quanto tentino di ubriacarsi non ci riescono. Quando tornano a casa, camminando per vie deserte, B gli dice che una volta chiam\u00f2 X e che non parl\u00f2. Che stronzata, dice il fratello di X. L&#8217;ho fatto solo una volta, dice B, ma allora ho capito che X era solita ricevere quel tipo di chiamate. E credeva che fossi io. Capisci? dice B. L&#8217;assassino \u00e8 il tipo delle telefonate anonime? domanda il fratello di X. Esattamente, dice B. E X pensava che fossi io. Il fratello di X aggrotta le ciglia; io credo, dice, che l&#8217;assassino sia uno dei suoi ex amanti, mia sorella aveva molti corteggiatori. B preferisce non rispondere (il fratello di X, a suo parere, non ha capito niente) ed entrambi rimangono in silenzio finch\u00e9 non arrivano a casa.<br \/>\nSull&#8217;ascensore a B viene voglia di vomitare. Lo dice: sto per vomitare. Resisti, dice il fratello di X. Poi camminano alla svelta per il corridoio, il fratello di X apre la porta e B entra sparato cercando il bagno. Ma quando arriva l\u00ec non ha pi\u00f9 voglia di vomitare. Sta sudando e gli fa male lo stomaco, ma non pu\u00f2 vomitare. Il water, con il coperchio alzato, gli sembra una bocca tutta gengive che si ride di lui. O che, comunque, \u00a0ride di qualcuno. Dopo essersi lavata la faccia, si guarda allo specchio: la sua faccia \u00e8 bianca come un foglio di carta. Ci\u00f2 che rimane della notte riesce a malapena a dormire \u00a0e lo passa cercando di leggere e ascoltando il fratello di X russare. Il giorno seguente si salutano e B torna a Barcellona. Mai pi\u00f9 visiter\u00f2 questa citt\u00e0, pensa, perch\u00e9 X non \u00e8 pi\u00f9 qui.<br \/>\nUna settimana dopo il fratello di X lo chiama al telefono per dirgli che la polizia ha preso l&#8217;assassino. Il tipo molestava X, dice il fratello, con chiamate anonime. B non risponde. Un antico innamorato, dice il fratello di X. Sono contento di saperlo, dice B, grazie per avermi chiamato. Poi il fratello di X riattacca e B rimane solo.<\/p>\n<p>Traduzione di Laura Ferruta<\/div>\n<p>[print_link]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[print_link] &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-roberto-bolano"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=477"}],"version-history":[{"count":26,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/477\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":860,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/477\/revisions\/860"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}