{"id":582,"date":"2016-02-09T13:45:15","date_gmt":"2016-02-09T13:45:15","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=582"},"modified":"2016-08-10T16:00:38","modified_gmt":"2016-08-10T16:00:38","slug":"cine-prado-cinema-prado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/?p=582","title":{"rendered":"Cine Prado \/ Cinema Prado"},"content":{"rendered":"<div class=\"column-half first\">Se\u00f1orita:<br \/>\nA partir de hoy, debe usted borrar mi nombre de la lista de sus admiradores. Tal vez convendr\u00eda ocultarle esta deserci\u00f3n, pero call\u00e1ndome, ir\u00eda en contra de una integridad personal que jam\u00e1s ha eludido las exigencias de la verdad. Al apartarme de usted, sigo un profundo viraje de mi esp\u00edritu, que se resuelve en el prop\u00f3sito final de no volver a contarme entre los espectadores de una pel\u00edcula suya.<br \/>\nEsta tarde, m\u00e1s bien, esta noche, usted me destruy\u00f3. Ignoro si le importa saberlo, pero soy un hombre hecho pedazos. \u00bfSe da usted cuenta? Soy un aficionado que persigui\u00f3 su imagen en la pantalla de todos los cines de estreno y de barrio, un cr\u00edtico enamorado que justific\u00f3 sus peores actuaciones morales y que ahora jura de rodillas separarse para siempre de usted aunque el simple anuncio de <em>Fruto Prohibido<\/em> haga vacilar su decisi\u00f3n. Lo ve usted, sigo siendo un hombre que depende de una sombra enga\u00f1osa.<br \/>\nSentado en una c\u00f3moda butaca, fui uno de tantos, un ser perdido en la an\u00f3nima oscuridad, que de pronto se sinti\u00f3 atrapado en una tristeza individual, amarga y sin salida. Entonces fui realmente yo, el solitario que sufre y que le escribe. Porque ninguna mano fraterna se ha extendido para estrechar la m\u00eda. Cuando usted destrozaba tranquilamente mi coraz\u00f3n en la pantalla, todos se sent\u00edan inflamados y fieles. Hasta hubo una canalla que ri\u00f3 descaradamente, mientras yo la ve\u00eda desfallecer en brazos de ese gal\u00e1n abominable que la condujo a usted al \u00faltimo extremo de la degradaci\u00f3n humana.<br \/>\nY un hombre que pierde de golpe todos sus ideales \u00bfno cuenta para nada, se\u00f1orita?<br \/>\nDir\u00e1 usted que soy un so\u00f1ador, un exc\u00e9ntrico, uno de esos aerolitos que caen sobre la tierra al margen de todo c\u00e1lculo. Prescinda usted de cualquiera de sus hip\u00f3tesis, el que la est\u00e1 juzgando soy yo, y h\u00e1game el favor de ser m\u00e1s responsable de sus actos, y antes de firmar un contrato o de aceptar un compa\u00f1ero estelar, piense que un hombre como yo puede contarse entre el p\u00fablico futuro y recibir un golpe mortal. No hablo movido por los celos, pero cr\u00e9ame usted: en <i>Esclavas del Deseo\u00a0<\/i>fue besada, acariciada y agredida con exceso. No s\u00e9 si mi memoria exagera, pero en la escena del cabaret no ten\u00eda usted por qu\u00e9 entreabrir de esa manera sus labios, desatar sus cabellos sobre los hombros y tolerar los procaces ademanes de aquel marinero, que sale bostezando, despu\u00e9s de sumergirla en el lecho del desdoro y abandonarla como una embarcaci\u00f3n que hace agua.<br \/>\nYo s\u00e9 que los actores se deben a su p\u00fablico, que pierden en cierto modo su libre albedr\u00edo y que se hallan a la merced de los caprichos de un director perverso; s\u00e9 tambi\u00e9n que est\u00e1n obligados a seguir punto por punto todas las deficiencias y las falacias del texto que deben interpretar, pero d\u00e9jeme decirle que a todo el mundo le queda, en el peor de los casos, un m\u00ednimo de iniciativa, una brizna de libertad que usted no pudo o no quiso aprovechar.<br \/>\nSi se tomara la molestia, usted podr\u00eda alegar en su defensa que desde su primera irrupci\u00f3n en el celuloide aparecieron algunos de los rasgos de conducta que ahora le reprocho. Es verdad; y admito avergonzado que ning\u00fan derecho ampara mis querellas. Yo acept\u00e9 amarla tal como es. Perd\u00f3n, tal como cre\u00eda que era. Como todos los desenga\u00f1ados, maldigo el d\u00eda en que un\u00ed mi vida a su destino cinematogr\u00e1fico. Y conste que la acept\u00e9 toda opaca y principiante, cuando nadie la conoc\u00eda y le dieron aquel papelito de trotacalles con las medias chuecas y los tacones carcomidos, papel que ninguna mujer decente habr\u00eda sido capaz de aceptar. Y sin embargo, yo la perdon\u00e9, y en aquella sala indiferente y llena de mugre salud\u00e9 la aparici\u00f3n de una estrella. Yo fui su descubridor, el \u00fanico que supo asomarse a su alma, entonces inmaculada, pese a su bolsa arruinada y a vueltas de carnero. Por lo que m\u00e1s quiera en la vida, perd\u00f3neme este brusco arrebato.<br \/>\nSe le cay\u00f3 la m\u00e1scara, se\u00f1orita. Me he dado cuenta de la vileza de su enga\u00f1o. Usted no es la criatura de delicias, la paloma fr\u00e1gil y tierna a la que yo estaba acostumbrado, la golondrina de inocentes revueltos, el rostro perdido entre gorgueras de encaje que yo so\u00f1\u00e9, sino una mala mujer hecha y derecha, un despojo de la humanidad, novelera en el peor sentido de la palabra. De ahora en adelante, muy estimada se\u00f1orita, usted ir\u00e1 por su camino y yo por m\u00edo. Ande, ande usted, siga trotando por las calles, que yo ya me ca\u00ed como una rata en una alcantarilla. Y conste que lo de se\u00f1orita se lo digo porque a pesar de los golpes que me ha dado la vida sigo siendo un caballero. Mi viejita santa me inculc\u00f3 en lo m\u00e1s hondo el guardar siempre las apariencias. Las im\u00e1genes se detienen y mi vida tambi\u00e9n. As\u00ed es que&#8230; se\u00f1orita. T\u00f3melo usted, si quiere, como una desesperada iron\u00eda.<br \/>\nYo la hab\u00eda visto prodigar besos y recibir caricias en cientos de pel\u00edculas, pero antes, usted no alojaba a su dichoso compa\u00f1ero en el esp\u00edritu. Besaba usted sencillamente como todas las buenas actrices: como se besa a un mu\u00f1eco de cart\u00f3n. Porque, s\u00e9palo usted de una vez por todas, la \u00fanica sensualidad que vale la pena es la que se nos da envuelta en alma, porque el alma envuelve entonces nuestro cuerpo, como la piel de la uva comprime la pulpa, la corteza guarda al zumo. Antes, sus escenas de amor no me alteraban, porque siempre hab\u00eda en usted un rasgo de dignidad profanada, porque percib\u00eda siempre un \u00edntimo rechazo, una falla en el \u00faltimo momento que rescataba mi angustia y consolaba mi lamento. Pero en <em>La Rabia en el Cuerpo<\/em> con los ojos h\u00famedos de amor, usted volvi\u00f3 hacia m\u00ed su rostro verdadero, ese que no quiero ver nunca m\u00e1s. Confi\u00e9selo de una vez: usted est\u00e1 realmente enamorada de ese malvado, de ese comiquillo de segunda, \u00bfno es cierto? \u00bfSe atrever\u00eda a negarlo impunemente? Por lo menos todas las palabras, todas las promesas que le hizo, eran aut\u00e9nticas, y cada uno de sus gestos, estaban respaldados en la firme decisi\u00f3n de un esp\u00edritu entregado. \u00bfPor qu\u00e9 ha jugado conmigo como juegan todas? \u00bfPor qu\u00e9 me ha enga\u00f1ado usted como enga\u00f1an todas las mujeres, a base de m\u00e1scaras sucesivas y distintas? \u00bfPor qu\u00e9 no me ense\u00f1\u00f3 desde el principio, de una vez, el rostro que ahora me atormenta?<br \/>\nMi drama es casi metaf\u00edsico y no le encuentro posible desenlace. Estoy solo en la noche de mi desvar\u00edo. Bueno, debo confesar que mi esposa todo lo comprende y que a veces comparte mi consternaci\u00f3n. Est\u00e1bamos gozando a\u00fan de los deliquios y la dulzura propia de los reci\u00e9n casados cuando acudimos inermes a su primera pel\u00edcula. \u00bfTodav\u00eda la guarda usted en su memoria? Aqu\u00e9lla del buzo atl\u00e9tico y est\u00fapido que se fue al fondo del mar, por culpa suya, con todo y escafandra. Yo sal\u00ed del cine completamente trastornado, y habr\u00eda sido una vana pretensi\u00f3n el ocult\u00e1rselo a mi mujer. Ella, por lo dem\u00e1s, estuvo completamente de mi parte; y hubo de admitir que sus deshabill\u00e9s son realmente espl\u00e9ndidos. No tuvo inconveniente en acompa\u00f1arme otras seis veces, creyendo de buena fe que la rutina romper\u00eda el encanto. Pero \u00a1ay! Las cosas fueron empeorando a medida que se estrenaban sus pel\u00edculas. Nuestro presupuesto hogare\u00f1o tuvo que sufrir importantes modificaciones a fin de permitirnos frecuentar las pantallas unas tres veces de semana. Est\u00e1 por dem\u00e1s decir que despu\u00e9s de cada sesi\u00f3n cinematogr\u00e1fica pas\u00e1bamos el resto de la noche discutiendo. Sin embargo, mi compa\u00f1era no se inmutaba. Al fin y al cabo, usted no era m\u00e1s que una sombra indefensa, una silueta de dos dimensiones, sujeta a las deficiencias de la luz. Y mi mujer acept\u00f3 buenamente tener como rival a un fantasma cuyas apariciones pod\u00edan controlarse a voluntad, pero no desaprovechaba la oportunidad de re\u00edrse a costa de usted y de m\u00ed. Recuerdo su regocijo aquella noche fatal en que, debido a un desajuste fotoel\u00e9ctrico, usted habl\u00f3 durante diez minutos con voz inhumana, de robot casi, que iba del falsete al bajo profundo &#8230; . A prop\u00f3sito de su voz, sepa usted que me puse a estudiar el franc\u00e9s porque no pod\u00eda conformarme con el resumen de los t\u00edtulos en espa\u00f1ol, aberrantes e incoloros. Aprend\u00ed a descifrar el sonido melodioso de su voz, y con ello vino el flagelo de entender a fuerza m\u00eda algunas frases vulgares, la comprensi\u00f3n de ciertas palabras a usted me resultaron intolerables. Deplor\u00e9 aquellos tiempos en que llegaban a m\u00ed, atenuadas por pudibundas traducciones; ahora, las recibo como bofetadas.<br \/>\nLo m\u00e1s grave del caso es que mi mujer est\u00e1 dando inquietantes muestras de mal humor. Las alusiones a usted, y a su conducta en la pantalla, son cada vez m\u00e1s frecuentes y feroces. \u00daltimamente ha concentrado sus ataques en la ropa interior y dice que estoy habl\u00e1ndole en balde a una mujer sin fondo. Y hablando sinceramente, aqu\u00ed entre nosotros \u00bfa qu\u00e9 viene toda esa profusi\u00f3n de infames transparencias, ese derroche de \u00edntimas prendas de tenebroso acetato? Si yo lo \u00fanico que quiero hallar en usted es ese chispita triste y amarga que ayer hab\u00eda en sus ojos&#8230; . Pero volvamos a mi mujer. Hace visajes y la imita. Me arremeda a m\u00ed tambi\u00e9n. Repite burlona algunas de mis quejas m\u00e1s lastimeras. &#8220;Los besos que me duelen en Qu\u00e9 me duras, me est\u00e1n ardiendo como quemaduras&#8221;.<br \/>\nDondequiera que estemos se complace en recordarla, dice que debemos afrontar este problema desde un \u00e1ngulo puramente racional, con todos los adelantos de la ciencia y echa mano de argumentos absurdos pero contundentes. Alega, nada menos, que usted es irreal y que ella es una mujer concreta. Y a fuerza de demonstr\u00e1rmelo est\u00e1 acabando una por una con mis ilusiones. No s\u00e9 qu\u00e9 va a ser de m\u00ed si resulta cierto lo que aqu\u00ed se rumora, que usted va a venir a filmar una pel\u00edcula y honrar\u00e1 a nuestro pa\u00eds con su visita. Por amor de Dios, por lo m\u00e1s sagrado, qu\u00e9dese en su patria, se\u00f1orita.<br \/>\nS\u00ed, no quiero volver a verla, porque cada vez que la m\u00fasica cede poco a poco y los hechos se van borrando en la pantalla, yo soy un hombre anonadado. Me refiero a la barrera mortal de esas tres letras crueles que ponen fin a la modesta felicidad de mis noches de amor, a dos pesos la luneta. He ido desechando poco a poco el deseo de quedarme a vivir con usted en la pel\u00edcula y ya no muero de pena cuando tengo que salir del cine remolcado por mi mujer que tiene la mala costumbre de ponerse de pie al primer s\u00edntoma de que el \u00faltimo rollo se est\u00e1 acabando.<br \/>\nSe\u00f1orita, la dejo. No le pido siquiera un aut\u00f3grafo, porque si llegara a envi\u00e1rmelo yo ser\u00eda capaz de olvidar su traici\u00f3n imperdonable. Reciba esta carta como el homenaje final de un esp\u00edritu arruinado y perd\u00f3neme por haberla incluido entre mis sue\u00f1os. S\u00ed, he so\u00f1ado con usted m\u00e1s de una noche, y nada tengo que envidiar a esos galanes de ocasi\u00f3n que cobran un sueldo por estrecharla en sus brazos y que la seducen con palabras prestadas.<\/p>\n<p>Cr\u00e9ame sinceramente su servidor.<\/p>\n<p>PD: Olvidaba decirle que escribo tras las rejas de la c\u00e1rcel. Esta carta no habr\u00eda llegado nunca a sus manos si yo no tuviera el temor de que el mundo le diera noticias err\u00f3neas acerca de m\u00ed. Porque los peri\u00f3dicos, que siempre falsean los hechos, est\u00e1n abusando aqu\u00ed de este suceso rid\u00edculo: &#8220;Ayer por la noche, un desconocido, tal vez en estado de ebriedad o perturbado de sus facultades mentales, interrumpi\u00f3 la proyecci\u00f3n de <em>Esclavas del Deseo<\/em> en su punto m\u00e1s emocionante, cuando desgarr\u00f3 la pantalla del Cine Prado al clavar un cuchillo en el pecho de Francoise Arnoul. A pesar de la obscuridad, tres espectadoras vieron c\u00f3mo el mani\u00e1tico corr\u00eda hacia la actriz con el cuchillo en alto y se pusieron de pie para examinarlo de cerca y poder reconocerlo a la hora de la consignaci\u00f3n. Fue f\u00e1cil porque el individuo se desplom\u00f3 una vez consumado el acto&#8221;. S\u00e9 que es imposible, pero dar\u00eda lo que no tengo con tal de que usted conservara para siempre en su pecho, el recuerdo de esa pu\u00f1alada.<\/div>\n<div class=\"column-half second\">Signorina,<br \/>\nA partire da oggi, lei deve cancellare il mio nome dalla lista dei suoi ammiratori. Forse converrebbe nasconderle questa diserzione, ma tacendo andrei contro\u00a0 un&#8217;integrit\u00e0 personale che mai ha eluso le esigenze della verit\u00e0. Allontanandomi da lei io eseguo un svolta profonda del mio spirito che si risolve nel proposito finale di non annoverarmi pi\u00f9 tra gli spettatori di un suo film.<br \/>\nQuesta sera, o meglio, questa notte, lei mi ha distrutto. Ignoro se le interessi saperlo, ma sono un uomo a pezzi. Lei se ne rende conto? Sono un ammiratore appassionato che seguiva la sua immagine sullo schermo di tutti i cinema di prima visione e di periferia, un critico innamorato che ha giustificato le sue peggiori recitazioni morali e che ora giura in ginocchio di separarsi per sempre da lei, anche se il semplice annuncio di <em>Frutto Proibito<\/em> fa vacillare la sua decisione. Lo vede, continuo ad essere un uomo che dipende da un&#8217;ombra ingannevole.<br \/>\nSeduto in una comoda poltrona, sono stato uno dei tanti, un essere perduto nell&#8217;anonima oscurit\u00e0, che improvvisamente si \u00e8 sentito intrappolato in una tristezza individuale, amara e senza uscita. Allora sono stato veramente io, il solitario che soffre e che le scrive. Perch\u00e9 nessuna mano fraterna si \u00e8 tesa per stringere la mia. Quando lei spezzava tranquillamente il mio cuore sullo schermo, tutti si sentivano infiammati e fedeli. Ci fu persino un furfante che rise sfrontatamente mentre io la vedevo venir meno tra le braccia di quell&#8217;abominevole bellimbusto che la condusse al punto estremo della degradazione umana.<br \/>\nE un uomo che perde improvvisamente tutti i suoi ideali non conta nulla, signorina? Lei dir\u00e0 che sono un sognatore, un eccentrico, uno di quei meteoriti che cadono sulla terra al di fuori di ogni calcolo. Prescinda da qualsiasi delle sue ipotesi, sono io quello che la sta giudicando, e mi faccia il favore di essere pi\u00f9 responsabile dei suoi atti, e prima di firmare un contratto o di accettare un compagno straordinario, pensi che un uomo come me pu\u00f2 annoverarsi tra il futuro pubblico e ricevere un colpo mortale. Non parlo spinto dalla gelosia, per\u00f2 mi creda: in <em>Schiave del Desiderio<\/em> \u00e8 stata baciata, accarezzata e\u00a0 aggredita troppo. Non so se la mia memoria esagera, ma nella scena del cabaret lei non era tenuta a socchiudere in quella maniera le labbra, a sciogliere i capelli sulle spalle e a tollerare i gesti procaci di quel marinaio che esce sbadigliando, dopo averla sprofondata nel letto del disonore e abbandonata come un&#8217;imbarcazione che fa acqua.<br \/>\nSo che gli attori devono molto al loro pubblico, che perdono in un certo modo il loro libero arbitrio e \u00a0che si trovano alla merc\u00e9 dei capricci di un regista perverso; so\u00a0 anche che sono obbligati a seguire punto per punto tutte le deficienze e le fallacie del testo che devono interpretare, per\u00f2 lasci che le dica che a tutti rimane, nel peggiore dei casi, un minimo di iniziativa, un filo di libert\u00e0 di cui lei non ha saputo o voluto approfittare.<br \/>\nSe si prendesse la briga, lei potrebbe addurre a sua difesa il fatto che fin dalla sua prima irruzione nella celluloide comparvero alcuni dei tratti comportamentali che ora le rimprovero. E&#8217; la verit\u00e0; e ammetto con vergogna che nessun diritto appoggia i miei reclami. Ho accettato di amarla cos\u00ec come \u00e8. Chiedo scusa, cos\u00ec come credevo che fosse. Come tutti i disillusi, maledico il giorno in cui unii la mia vita al suo destino cinematografico. E sappia che la accettai opaca e principiante, quando nessuno la conosceva e le diedero quel ruolo di vagabonda con le calze storte e i tacchi marci, ruolo che nessuna donna decente sarebbe stata capace di accettare. E tuttavia io la perdonai, e in quella sala indifferente e piena di sporcizia salutai l&#8217;apparizione di una stella. Io fui il suo scopritore, l&#8217;unico che seppe affacciarsi alla sua anima, allora immacolata, nonostante la sua borsa consumata e a vueltas de carnero. In nome di ci\u00f2 che pi\u00f9 ama nella vita, mi perdoni questo brusco attacco.<br \/>\nLe \u00e8 caduta la maschera, signorina.\u00a0 Mi sono reso conto della vilt\u00e0 del suo inganno. Lei non \u00e8 la creatura di delizie, la colomba fragile e tenera alla quale io ero abituato, la rondine de inocentes revueltos, il viso perduto dentro gorgiere di pizzo che io ho sognato, ma una donna malvagia a tutti gli effetti, un avanzo dell&#8217;umanit\u00e0, ciarlatana nel peggior senso della parola. D&#8217;ora in poi, stimatissima signorina, lei andr\u00e0 per la sua strada e io per la mia. Vada, vada, continui a trottare per le strade, che io sono gi\u00e0 caduto, caduto come un topo in una fogna. E sappia che \u2018signorina\u2019 glielo dico perch\u00e9 nonostante i colpi che mi ha dato la vita io sono sempre un signore. La mia vecchietta santa mi ha inculcato nel pi\u00f9 profondo il concetto di salvare sempre le apparenze. Le immagini rimangono, e la mia vita pure. Cos\u00ec \u00e8 &#8230; signorina. Lo prenda, se vuole, come un&#8217;ironia disperata.<br \/>\nIo l&#8217;avevo vista elargire baci e ricevere carezze in\u00a0 centinaia di film, ma in passato lei non ospitava il suo felice compagno nello spirito. Lei baciava semplicemente come tutte le buone attrici: come si bacia un pupazzo di cartone. Perch\u00e9, lo sappia una volta per tutte, l&#8217;unica sensualit\u00e0 che valga la pena \u00e8 quella che si d\u00e0 avvolta nell&#8217;anima, perch\u00e9 l&#8217;anima avvolge il nostro corpo, come la pelle dell&#8217;uva comprime la polpa, la buccia conserva il succo. In passato le sue scene d&#8217;amore non mi alteravano, perch\u00e9 c&#8217;era sempre in lei un tratto di dignit\u00e0 profanata, perch\u00e9 percepivo sempre un intimo rifiuto, una falla all&#8217;ultimo momento che riscattava la mia angoscia e consolava il mio lamento. Ma in <em>La Rabbia in Corpo<\/em> con gli occhi umidi di amore, lei ha rivolto verso di me il suo vero viso, quello che non voglio mai pi\u00f9 vedere. Lo confessi per una volta: lei \u00e8 realmente innamorata di quel malvagio, di quel comico di seconda classe, non \u00e8 vero? Oserebbe negarlo impunemente? Almeno tutte le parole, tutte le promesse che le fece erano autentiche, e ciascuno dei suoi gesti erano basati sulla ferma decisione di uno spirito dedicato. Perch\u00e9 ha giocato con me come giocano tutte? Perch\u00e9 mi ha ingannato come tutte le donne ingannano, a base di maschere successive e diverse? Perch\u00e9 non mi ha mostrato subito, fin dal principio, il volto che ora mi tormenta?<br \/>\nIl mio dramma \u00e8 quasi metafisico e non trovo una possibile conclusione. Sono solo nella notte del mio delirio. Bene, devo confessare che mia moglie comprende tutto e che a volte condivide il mio sgomento. Stavamo ancora godendo i deliqui e le dolcezze propri degli sposi novelli quando inermi andammo a vedere il suo primo film. Lo conserva ancora nella sua memoria? Quello del subacqueo atletico e stupido che and\u00f2 in fondo al mare, per colpa sua, con un completo da immersione. Io uscii dal cinema completamente frastornato, e sarebbe stata una vana pretesa nascondere la cosa a mia moglie. Lei, peraltro, era completamente dalla mia parte; e dovette ammettere che i suoi indumenti intimi sono veramente splendidi. Non trov\u00f2 sconveniente accompagnarmi altre sei volte, credendo in buona fede che la routine avrebbe rotto l&#8217;incantesimo. Ma ahim\u00e8! Le cose andarono peggiorando a misura che uscivano i suoi film.\u00a0 Il nostro bilancio familiare dovette sopportare importanti modifiche allo scopo di permetterci di frequentare gli schermi circa tre volte alla settimana. Inutile dire che dopo ciascuna sessione cinematografica passavamo il resto della notte discutendo. Tuttavia la mia compagna non si alterava. Tutto sommato, lei non era altro che un&#8217;ombra indifesa, una silhouette a due dimensioni, soggetta alle carenze di luce. E mia moglie accett\u00f2 volentieri di avere come rivale un fantasma le cui apparizioni potevano controllarsi a volont\u00e0, ma non\u00a0trascurava l&#8217;opportunit\u00e0 di farsi una risata a spese sue e mie. Ricordo la sua gioia quella notte fatale in cui, a causa di uno scompiglio fotoelettrico, lei parl\u00f2 per dieci minuti con voce disumana, quasi da robot, che andava dal falsetto al basso profondo&#8230; .\u00a0 A proposito della sua voce, deve sapere che mi misi a studiare il francese perch\u00e9 non potevo accontentarmi del riassunto dei titoli in spagnolo, aberranti e incolori. Imparai a decifrare il suono melodioso della sua voce, e con questo arriv\u00f2 il flagello di comprendere contro la mia volont\u00e0 alcune frasi volgari, e la comprensione di alcune parole rivolte a lei mi risultarono intollerabili. Deplorai quei tempi in cui mi arrivavano attenuate da traduzioni pudibonde; ora le ricevo come schiaffi.<br \/>\nL&#8217;aspetto pi\u00f9 grave del caso \u00e8 che mia moglie sta dando mostra di cattivo umore in modo inquietante. Le allusioni a lei, e alla sua condotta sullo schermo, sono ogni volta pi\u00f9 frequenti e feroci. Ultimamente ha concentrato i suoi attacchi sulla biancheria intima e dice che sto parlandole invano, a una donna senza fondo. E parlando sinceramente, qui fra di noi, a che serve tutta questa profusione di trasparenze infami, questo spreco di indumenti intimi di tenebroso acetato? S\u00ec, l&#8217;unica cosa che voglio trovare in lei \u00e8 quella scintilla triste e amara che ieri c&#8217;era nei suoi occhi&#8230; . Ma torniamo a mia moglie. Fa smorfie e la imita. E imita pure me. Ripete, burlona, alcune delle mie lamentele pi\u00f9 commoventi. &#8220;I baci che mi fanno male en Qu\u00e9 me duras, mi stanno facendo ardere come bruciature.&#8221;<br \/>\nDovunque noi siamo si compiace di ricordarla, dice che dobbiamo affrontare questo problema da un punto di vista strettamente razionale, con tutti i progressi della scienza, e usa argomenti assurdi ma convincenti. Sostiene, niente di meno, che lei signorina \u00e8 irreale e che invece lei \u00e8 una donna reale. E a forza di dimostrarmelo sta ponendo fine una per una alle mie illusioni. Non so cosa sar\u00e0 di me se \u00e8 vero ci\u00f2 che si va dicendo qui, che lei verr\u00e0 a fare un film e onorer\u00e0 il nostro paese con la sua visita. Per amor di Dio, per ci\u00f2 che c\u2019\u00e8 di pi\u00f9 sacro, rimanga nella sua patria, signorina.<br \/>\nS\u00ec, non voglio rivederla, perch\u00e9 ogni volta che la musica a poco a poco scema e i fatti sullo schermo svaniscono, io sono un uomo annientato. Mi riferisco alla barriera mortale di queste quattro lettere crudeli che pongono fine alla modesta felicit\u00e0 delle mie notti d\u2019amore, al prezzo di due pesos a finestrino. Ho a poco a poco scartato il desiderio di rimanere a vivere con lei nel film e non muoio pi\u00f9 dal dolore quando devo uscire dal cinema rimorchiato da mia moglie che ha la brutta abitudine di alzarsi in piedi al primo sintomo che l\u2019ultimo rullo sta finendo.<br \/>\nSignorina, la lascio. Non le chiedo neppure un autografo, perch\u00e9 se alla fine me lo inviasse io sarei capace di dimenticare il suo imperdonabile tradimento. Riceva questa lettera come l\u2019omaggio finale di uno spirito distrutto e mi perdoni di averla inclusa tra i miei sogni. S\u00ec, ho sognato di lei pi\u00f9 di una notte, e non ho nulla da invidiare a questi latin lovers occasionali che si guadagnano uno stipendio stringendola tra le braccia e che la seducono con parole prese a prestito.<\/p>\n<p>Mi creda sinceramente suo devotissimo.<\/p>\n<p>PS: Dimenticavo di dirle che scrivo da dietro le sbarre del carcere. Questa lettera non sarebbe mai arrivata nelle sue mani se non avessi timore che il mondo potrebbe darle notizie sbagliate su di me. Perch\u00e9 i giornali, che sempre falsificano i fatti, stanno abusando di questo avvenimento ridicolo: \u201cIeri notte uno sconosciuto, forse in stato di ebbrezza o disturbato nelle sue facolt\u00e0 mentali, interruppe la proiezione di <em>Schiave del Desiderio<\/em> nel punto pi\u00f9 emozionante, quando lacer\u00f2 lo schermo del Cinema Prado ficcando un coltello nel petto di Francoise Arnoul. Nonostante l\u2019oscurit\u00e0, tre spettatori hanno visto come il maniaco correva verso l\u2019attrice con il coltello in alto e si sono alzati in piedi per vederlo da vicino e potere riconoscerlo al momento dell\u2019arresto. E\u2019 stato facile perch\u00e9 l\u2019individuo \u00e8 crollato una volta concluso il fatto.\u201d So che \u00e8 impossibile, ma darei ci\u00f2 che non ho purch\u00e9 lei conservasse per sempre nel suo petto il ricordo di quella pugnalata.<\/p>\n<p>Traduzione di Laura Ferruta<\/div>\n<p>[print_link]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[print_link] &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-582","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-elena-poniatowska"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=582"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/582\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":857,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/582\/revisions\/857"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cuentoseracconti.miniracconti.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}